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Sueño y realidad
Drama en un acto, sobre misiones norteamericanas

Revisado

por Ana María Alvarado

Personajes:
Annie Armstrong, secretaria general de la UFM, alrededor de 1904
Mujer bautista, contemporánea de Annie Armstrong
Representante de los indios norteamericanos
Inmigrantes como sigue:
          Representante de Hispanoamérica
          Representante de Europa
          Representante de Asia
          Representante de Africa
Representante de judíos conversos
Representante de negros americanos
Representante de norteamericanos de habla inglesa

Escenografía: Cápsula de tiempo con una puerta por la que irán saliendo los personajes a su debido tiempo. Hacia la izquierda puede haber un escritorio antiguo en lo que fue la oficina central de la Unión Femenil Misionera en Baltimore, Maryland. Al lado pueden pararse Annie Armstrong y la Mujer bautista al salir de la cápsula de tiempo y desde ese ángulo hablar. A la derecha puede haber un atril desde donde pueden hablar los otros personajes.

Luces: Luz clara que enfoca directamente la puerta de la cápsula. Al salir cada personaje a la escena, la luz debe graduarse de acuerdo a la época y situación que los personajes representan. Cuando sale Annie Armstrong o la Mujer bautista, la luz debe ser mucho más tenue e irse aclarando ligeramente sin nunca llegar a ser brillante.

Vestuario: Annie Armstrong y la Mujer bautista vestidas a la costumbre de 1904 en los Estados Unidos. Los demás personajes llevarán trajes típicos de la zona que representan, pero no folklóricos sino modernos según la moda de 2001.

Maquillaje y peinado: Annie Armstrong y la Mujer bautista según lo exige la época en que vivieron y el cargo que desempeñaron. Los demás personajes según la moda de 2001 y de acuerdo a las áreas que representen.

Acto único
Sale Annie Armstrong de la cápsula de tiempo y se encamina hacia la izquierda, cerca del escritorio que representa la oficina de la UFM en 1904. Una luz tenue la sigue y la enfoca mientras camina y habla. Cuando termina de hablar y comienza su regreso a la cápsula, la luz debe disminuirse hasta casi apagarse.

Annie: ¡Qué sueños hermosos! Dios ha sido muy bueno conmigo. Me ha permitido ver el fruto del trabajo de las mujeres bautistas y el entusiasmo de la obra misionera aquí en nuestro propio país.
          ¿Qué pasará cuando ya no estemos en este mundo sino en la gloria del divino Salvador?
          Pienso en todas las oportunidades que habrá para todos. Las misiones crecerán y los obreros trabajarán en la obra de Cristo. ¡Oh, cuánto quisiera vivir hasta el próximo siglo y ver los resultados de nuestros sueños!
          ¿Qué sucederá con las misiones de los indios americanos en 2001?

Una vez que entra Annie Armstrong en la cápsula, sale la Representante de los indios americanos. La luz debe enfocarla con toda claridad mientras camina hacia el atril que está a la derecha del escenario. Una vez que termina y sale, la luz debe irse disminuyendo hasta que casi se apaga.

Representante de los indios americanos: Represento a los indios americanos y el trabajo misionero que se hace entre nosotros. Sabemos del sueño de Annie Armstrong y de las primeras mujeres que se organizaron como auxiliar de nuestra Convención Bautista del Sur. Nuestra obra ha crecido enormemente y tenemos iglesias completamente organizadas por todo el territorio nacional donde hay grupos de indios americanos. Nunca soñamos que serían tan fuertes nuestras misiones. Dios nos ha bendecido mucho y vemos con gozo el crecimiento de nuestras congregaciones.
          ¡Qué hermoso sueño tuvieron aquellas mujeres que pensaron en nosotros hace un siglo!

Sale con relativa opacidad. El mismo efecto de luz del principio y sale la Mujer bautista al mismo lugar mientras habla.

Mujer bautista: Es agradable pensar en cómo el sueño misionero tocó a tantas mujeres que aún sueñan con grandes empresas misioneras. Si todas y cada una de nosotras pudiera ver a través del tiempo, sería maravilloso darnos cuenta de la misericordia de Dios. De eso estoy segura. Hemos estado proveyendo literatura y ministrando a tantos inmigrantes que han llegado hasta nuestro puerto de Baltimore. Imagino el día en que lleguen inmigrantes a nuestro país desde todos los rincones del mundo y vengan a todos los puertos de los Estados Unidos. ¿Cómo será la evangelización de estos inmigrantes en 2001?

La Mujer bautista sale de la misma manera que lo hizo anteriormente y las luces deben ser iguales. Al salir ella, entra la Representante de Hispanoamérica con buena luz.

Representante de Hispanoamérica: Represento a las congregaciones hispanas en los Estados Unidos, y puedo decir que nos parece imposible poder contar con tantas iglesias organizadas donde podemos alabar a nuestro Dios en nuestra propia lengua. Gozar de libertad y oportunidades es alentador. Además, poder ayudar a nuestras misiones en otros países de habla española nos entusiasma. Este país brinda oportunidades que podemos compartir con los nuestros. Al ver nuestras escuelas dominicales, escuelas bíblicas de vacaciones, hombres y mujeres trabajando en la obra del Señor, pastores visitando, predicando y enseñando, nos hace ver que muchos sueños se han hecho realidad en nosotros.
          También, el contar con seminarios hispanos que preparan obreros para que la obra en español continúe es mucho más de lo que se pudiera soñar hace un siglo.

Sale mientras la luz va apagándose. Seguidamente entra la Representante de Europa con mucha luz.

Representante de Europa: Represento las congregaciones europeas en los Estados Unidos. Puedo decir que hace un siglo no había ninguna congregación de inmigrantes europeos en este país, o muy pocas. Hoy, sin embargo, casi no las podemos contar. Es un sueño hecho realidad. Es sublime pensar que somos tantos y que representamos tantos países y culturas, y que cada uno de nosotros puede disfrutar de servicios en nuestro propio idioma. Constantemente abrimos misiones en áreas de mayor concentración de nuestros distintos grupos. Alabamos a Dios por el empeño de las mujeres bautistas del siglo pasado de hacer posible todo lo que hoy disfrutamos.

Sale con la luz disminuyendo rápidamente. Inmediatamente entra la Representante de Asia.

Representante de Asia: Represento las misiones asiáticas en este gran país. Agradecemos las oportunidades que nos han brindado para tener nuestras propias iglesias y mantener los distintos departamentos desde donde predicamos al Cristo resucitado y vivo que salva del pecado. Nuestras congregaciones trabajan diligentemente, respondiendo al llamado de Dios. Somos agradecidos por el sueño que tuvo un grupo de mujeres bautistas del siglo pasado. Nuestros grupos, los cuales abarcan varias nacionalidades y lenguas, vienen con su trasfondo religioso pagano, y la obra no es fácil. Sin embargo, al ver cómo vienen las almas al conocimiento de la salvación, eso nos anima a seguir iniciando misiones. Contamos con buena literatura en las distintas lenguas asiáticas. Damos gracias a nuestro amado Maestro por todas las oportunidades que tenemos, y le pedimos que nos ayude a no perder la ocasión de hacer realidad la intención de aquellas que nos precedieron.

Sale con muy poca luz. Entra la Representante de Africa debidamente iluminada.

Representante de Africa: Represento las misiones africanas dentro de los Estados Unidos. Nuestras congregaciones se regocijan al poder mantener nuestras lenguas y culturas. Damos gracias a Dios por las múltiples experiencias hermosas de ver cómo las almas vienen a los pies del Redentor. En nuestras clases de escuela dominical podemos hablar de Jesús dentro de nuestras propias culturas. Esto nos hace sentirnos cerca del lugar donde nacimos y conservar nuestra identidad a la vez que nos identificamos con todos los cristianos sin importar las diferencias culturales que podamos tener. Agradecemos la visión que tuvieron aquellas personas que amaron tanto las misiones domésticas. Ellas pusieron la unidad en Cristo en lugar de las diferencias culturales. Supieron preparar el camino para que hoy pudiéramos gozarnos del evangelio de paz dentro de nuestro medio propio, lo que nos ayuda a traer a nuestra gente con más confianza a nuestras iglesias.

Sale con casi ninguna luz. Entra la Mujer bautista con luz tenue.

Mujer bautista: A veces pienso en qué podría pasar con nuestros amados hebreos, pueblo escogido por Dios y que tanto hemos ignorado. ¿No habrá oportunidad de alcanzarlos para Cristo? ¿Qué se hará por ellos durante este siglo y el venidero?

Se queda pensativa unos instantes y luego sale con casi ninguna luz. Entra la Representante de los judíos conversos plenamente iluminada.

Representante de los judíos conversos: Represento a la casa de Israel, al pueblo judío, a quien Dios escogió como su propio pueblo. La visión que tuvieron las mujeres bautistas del siglo pasado ha ayudado a que hoy contemos con congregaciones mesiánicas por todo este territorio nacional. Una de las peculiaridades de nuestras congregaciones es que mantenemos muchas de las tradiciones nuestras y celebramos las fiestas que también celebró Jesús, y así esperamos atraer a más judíos a los pies del Mesías. No somos judaizantes como el apóstol Pablo y otros en las Escrituras amonestan, o sea, no creemos que hay que seguir todas las tradiciones judías para ser cristianos. Sin embargo, bajo la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, somos los que estamos volviendo al olivo original, vueltos a injertar en la rama de la gracia (véase Romanos). A Dios alabamos y damos gracias por las oportunidades que se fueron preparando para nosotros. Shalom.

Sale mientras la luz se va disminuyendo . Entra la Mujer bautista con luz tenue.

Mujer bautista: Pienso mucho en nuestros hermanos negros que han sufrido tanta humillación por la incomprensión de sus semejantes. ¿Qué sucederá con esas almas preciosas que vienen con tanto ardor a los pies del Maestro divino? Sueño con que un día no muy lejano ellos tengan sus congregaciones y canten sus hermosos cantos espirituales para la gloria del Salvador. ¿Cómo será el mundo bautista en 2001?

Sale casi a oscuras. Entra la Representante de los afroamericanos con plena luz.

Representante de los africanoamericanos: Represento las congregaciones afroamericanas. Nos gozamos en tener la libertad de reunirnos en nuestras iglesias que cada día crecen más. Venimos con un trasfondo de inseguridades y falta de comprensión debido a nuestra historia en este país. Dios, maravillosamente, ha hecho posible que nuestras mentes se limpien de recuerdos desagradables y que nos concentremos en hacer realidad los sueños que tuvieron grandes mujeres cristianas. Ellas nos hablaron desde mucho antes de poder expresarnos libremente. Nuestras iglesias crecen y nos sentimos que al mantener nuestra propia identidad, alcanzamos a más personas para Cristo. Nuestros seminarios preparan obreros ávidos de salir al campo misionero para discipular a tantos que permanecen en la esclavitud espiritual. Damos gracias a Dios porque somos la culminación de un hermoso empeño.

Sale mientras la luz se va apagando. Entra Annie Armstrong con la misma luz tenue.

Annie Armstrong: ¡Cuánto quisiera decirles a mis compatriotas la gran necesidad de ensanchar primero nuestros corazones, luego nuestras mentes, y después abrir nuestros bolsillos—y por último abrir obra entre los distintos grupos étnicos en nuestro país! Ellos son las almas que Dios nos ha puesto enfrente para ministrar. Confío en que mi sueño de que las cristianas de mi país se una bajo la bandera de las buenas nuevas de salvación no se haga esperar y se convierta en una linda realidad. ¿Será una realidad este sueño en el siglo XXI?

Sale Annie Armstrong con la luz casi apagada. Entra la Representante norteamericana de habla inglesa.

Representante norteamericana de habla inglesa: Represento Norteamérica de habla inglesa. Hemos tenido que aprender mucho y dejar a un lado nuestros prejuicios y falta de comprensión. Hubo quienes nos precedieron y soñaron con un país mejor, un país único donde todos fuéramos iguales. No puedo decir que lo hemos logrado totalmente. Sin embargo, en nuestras iglesias se han abierto las puertas para que haya sido posible un acercamiento y un entendimiento de las diferentes culturas. Hemos abierto nuestras puertas para que, lado a lado, surjan congregaciones que hablen otro idioma y que mantengan otra cultura. No nos importa, porque nos une el amor de Cristo.
          Aún falta mucho que hacer y el tiempo se acorta. Las mujeres en misiones tienen una gran tarea que hacer. Queremos que nuestra unidad y nuestro ideal reflejen el sueño que hace más de un siglo tuvo Annie Armstrong, la primera secretaria general de la UFM. Con un grupo de mujeres bautistas, ella organizó la Unión Femenil Misionera el 14 de mayo de 1888. Queremos ser leales a sus ideales y cumplir las metas que en aquella histórica reunión se trazaron. Que Dios nos aliente en este empeño.

 

Véanse también las siguientes páginas:
otro drama acerca de Annie Armstrong
“Las misiones en la Convención Bautista del Sur”


 

 

This page last modified: Wednesday, August 25, 2004