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Rayos de esperanza:
Cómo vencer la
depresión Ayuda
bíblica, concreta,
práctica.
Pídalo hoy.

 

Annie Armstrong: Hija con un propósito

Por Ivyloy Bishop

Traducción de Ana María Alvarado

(Drama de la vida de Annie Walker Armstrong basado en el material recopilado por Una Roberts Lawrence.)

Personajes

(En orden de aparición)

Sra. Armstrong – Madre de Annie

Alice Armstrong – Hermana de Annie

Annie Armstrong

Thomas Bailey* – Un niño huérfano de 10 años

Stephen Garrett* – Misionero a China, enamorado de Annie Armstrong

Srta. Kelly* – Recepcionista de la oficina de la Unión Femenil Misionera

Sra. Rex Myers* – Visitante en la oficina

Sra. Anna Schimp – Amiga de la Srta. Annie quien la acompañó a Oklahoma

Narrador

*Los nombres Thomas Bailey, Stephen Garrett, Srta. Kelly y Sra. Rex Myers son ficiticios.

NOTA DE INTRODUCCIÓN
Escenario

El escenario requiere cosas simples. Las primeras dos escenas representan el salón de estar de una familia. Las últimas dos, una oficina. Los muebles que se sugieren pueden ser sustituidos por otros similares si es necesario.
Si no se puede representar el drama en un escenario regular, se puede usar una sección de un salón grande. Se pueden usar luces en lugar de cortinas; se pueden apagar las luces al final de cada escena. Si es posible, se pueden usar plataformas para elevar el lugar donde se monta el escenario. Se pueden usar biombos a ambos lados del escenario improvisado detrás de los cuales se pueden poner los muebles que se van a usar.

Luces
Si hay un escenario, se pueden usar las luces generales excepto para el final de la Escena IV donde se puede usar un proyector de teatro. (Use azul acero gelatinoso con el proyector.)
Si no se puede usar un escenario y se usa un salón grande, use las luces del salón y combínelas con focos que alumbren el escenario montado. (Las latas de un galón sin fondos pueden ayudar a dirigir los focos.)
Si no se pueden usar los proyectores ni los focos use otro tipo de lámpara con cuello estrecho.

Vestuario
El vestuario es del período entre 1870 y 1904. Consulte la biblioteca pública donde encontrará fotos y detalles.
Si no puede hacer el vestuario, puede alquilar o pedir prestado algunos. Las mujeres pueden usar faldas negras largas con blusas de mangas largas y cuello alto; los hombres pueden usar trajes oscuros (preferentemente con pantalones algo ajustados) y un cuello alto; el niño puede usar pantalones cortados a la rodilla y una camisa blanca muy usada.

Maquillaje
La base crema de cualquier marca será suficiente. No es necesario nada más llamativo. Use colorete, crema de labios, lápiz de cejas, etc. cuidadosamente.
Para avejentar a la Srta. Annie y a la Srta. Alicia Armstrong, puede usar polvo para la zona alta de las mejillas. (Lo plateado es mejor, aunque puede usar blanco también).

Narrador
Use un hombre, si es posible con voz profunda. Puede ser una mujer con buena voz también.
Si usa un escenario para presentar el drama, el narrador debe estar al fondo y hablar por medio de un micrófono.
Si no usa un escenario, el narrador debe estar detrás de uno de los biombos en cualquiera de los lados.
No debe verse el narrador en ningún caso.

Música
Use órgano o piano como música de fondo al principio y al final y entre las escenas como se indica en el libreto. La música de fondo se debe usar para acentuar los momentos dramáticos y para preparar los distintos ambientes.

Nota al Director
En primer lugar en su lista para el primer ensayo, prepare una lectura misionera de la Biblia y una (o más) oración. Ayude a cada persona que participa en el drama, en el escenario y fuera del escenario, a visualizar su personaje como una contribución a las misiones.

Por favor, enfatice estos puntos con sus actores:
HABLAR ALTO – Ésta es una de las grandes dificultades con las producciones teatrales en la iglesia. (Si se fija y le habla a una persona en lo último del templo, su voz la alcanzará. Es una buena idea tener a alguien en el último banco revisando el alcance de las voces.)

APRENDA SU PARTE CON TIEMPO y luego practique poniendo sentimiento en lo que repite. No se apresure como si fuera una cotorra. Algunas partes del libreto tienen una serie de puntos suspensivos (. . .) para indicar pausas breves. A medida que cada actor aprenda y piense su parte, hallará la mejor manera de decirlas a tiempo.

Annie Armstrong – Hija de un propósito

Escena I

*(Música: Be Still and Know. La música continúa hasta que los personajes de la Escena I están en su lugar y listos para comenzar la actuación.)

Una sala de estar en una casa típica de Baltimore de cierto acomodo económico. Corre el año de 1870. En la parte izquierda del escenario hay un escritorio con algunas revistas en un revistero y una silla de respaldar alto detrás. En la parte derecha del escenario hay, arregladas en estilo, dos sillas y un descanso para los pies. Una mesa al lado con un espejo dorado grande en la pared cerca de la puerta que da a la biblioteca. En la pared izquierda hay un gobelino cerca de la puerta que da al vestíbulo. Algunos muebles adicionales en la parte de atrás del cuarto pueden ser gobelinos, floreros, libreros, etc.
Al abrirse la escena aparece la señora Armstrong sentada en el escritorio escribiendo una carta. Es una mujer de mediana edad, alta, distinguida que lleva ropas oscuras al estilo de 1870. Después de unos momentos, entra Alicia Armstrong. Es una chica joven de alrededor de 20 y tantos años. Es atractiva y muy a la moda. En una mano lleva un pequeño ramo de flores artificiales. Se para ante el espejo y se coloca las flores primero a la altura de un hombro y después del otro. Luego se vira hacia la madre.

Luces: Medio penumbra y se van aclarando lentamente. El luminotécnico debe cambiar las luces de personaje a personaje mientras hablan.

Alicia: (Colocándose las flores) Madre. . .

Sra. Armstrong: (Ocupada escribiendo) Sí, Alicia. . .

Alicia: ¿Te gustan estas flores mejor aquí, (colocándolas en un hombro) o aquí? (colocándolas en el otro)

Sra. Armstrong: (Aún escribiendo) Hummmmm. . .

Alicia: Mamá, ¡por favor!

Sra. Armstrong: (Levantando la vista) Sí, querida. . . Necesito terminar esta carta antes de que cierre el correo. Sostén las flores otra vez.

Alicia: (Colocando las flores primero en un hombro y después en el otro) ¿Aquí . . . o aquí?

Sra. Armstrong: (Reflexionando un momento) Creo, Alicia, que el vestido es suficientemente bonito sin las flores. Lo simple es siempre lo mejor . . . Guarda las flores para otro día. (Vuelve a la carta)

Alicia: (Suspirando) Muy bien. . . (se sienta con preocupación en una silla del escritorio. . . observa a la madre por un momento) Por la forma en que estás escribiendo, la señora Graves debe haber citado para otra reunión de oración.

Sra. Armstrong: (Se sonríe) Así es. . .en dos semanas a partir del martes.

*(Música: Arreglo de Trust and Obey. Solamente unos segundos.)

Alicia: (Jugando con las flores y pensando) Esas reuniones . . . orar por las misiones . . . significan mucho para ti, ¿no es cierto?

Sra. Armstrong: (Levantando la vista) Mucho. (Hace una pausa) Mientras me voy poniendo más vieja, veo más claramente el verdadero significado de la vida. Y la oración es ese verdadero sentido. El Maestro nos amonestó que oráramos sin cesar . . . y que oráramos por nuevos obreros para la mies. (De nuevo hace una pausa) Él hará su parte si nosotros hacemos la nuestra.

Alicia: (Medita brevemente) Sí . . . supongo. (Hace una pausa) ¿Dónde está Annie?

Sra. Armstrong: (Terminando la carta y poniéndola en un sobre) En su cuarto . . . leyendo.

Alicia: Luce diferente en estos días.

Sra. Armstrong: ¿Qué quieres decir con "diferente"?

Alicia: (Piensa por un momento) Te recuerdas que ella acostumbraba a decir, "Podría ser presbiteriana, o quizá episcopal, pero nunca bautista." No creo que piensa así ya. La predicación del hermano Fuller parece que la está cambiando.

Sra. Armstrong: Sí, creo que sí . . . No sé cuándo ocurrirá el cambio—pero eso está en las manos del Señor.

La voz de Annie se oye fuera de escena: "¡Mamá!"

Luces: Enfocan totalmente a Annie desde que entra a escena. Luego cambia de personaje a personaje a medida que habla cada uno.

Annie: (Pasa por detrás y se coloca al respaldar de la silla entre Alicia y la Sra.Armstrong) ¿Cuál es el pasaje bíblico sobre el que el hermano Fuller predicó ayer por la mañana . . . El que dice ". . .yo os envío"?

Sra. Armstrong: Busca en el evangelio de Juan . . . el capítulo 20 . . . por el versículo 21.

Annie: (Busca el texto) "Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.". . .

Sí, ese es. (Pone la Biblia en la silla y observa pensativamente) Cuando se lee en voz alta, se hace tan personal . . . "yo os envío". . . Mamá, ¿crees que Dios tiene un plan para cada vida?

Luces: Un rayo de azul gelatinoso debe iluminar a la Sra. Armstrong cuando enfáticamente dice lo que sigue. Después vuelve la luz clara a cambiar de personaje a personaje mientras hablan.

Sra. Armstrong: Absolutamente.

Annie: Bueno, me parece que lo primero que hay que hacer es aceptarlo como el Salvador y después seguirlo . . . Pero, ¿no espera que seamos todos misioneros, o sí?

Sra. Armstrong: Yo creo que sí, Annie.

Alicia: (Sorprendida) ¿Quieres decir que todos nosotros debemos ir a África o a China o algún otro lugar?

Sra. Armstrong: Nada de eso. Esos lugares son importantes, pero las misiones comienzan aquí donde estamos. América debe ser del Rey—si tenemos la visión de traer el mundo entero a Cristo.

Annie: (Le da la vuelta a la silla y se sienta, hablando casi consigo misma) América debe ser del Rey . . . si tenemos la visión de traer el mundo a Cristo. (Se vira hacia la madre) Mamá, no entiendo exactamente, pero me parece que algo ha estado trabajando en mi corazón . . . cuando el hermano Fuller predica de Dios y su majestad . . . de su santidad . . . de su amor . . . de su redención . . . de las misiones . . . últimamente me parece que me está hablando a mí . . . Pienso sobre las cosas que hay que hacer para el Maestro . . . Me pregunto qué puedo hacer yo . . . y Alicia (se mira hacia la hermana), pienso en ti y en tu talento para escribir y lo que puedes hacer para Él.

Alicia: Quieres decir, ¿ser misionera?

Annie: Quiero decir, lo que Él quiere que hagas, no importa si es aquí en nuestro pueblo o en otro lugar. (Hace una pausa) Hay tantas preguntas en mi mente, quizá estoy adelantando los acontecimientos. Primero, necesito entregarme completamente a Él . . . y después me dará las instrucciones de seguir adelante . . . (Mira a la distancia) De alguna manera pienso que tiene un trabajo especial que quiere que haga.

Cae la cortina

Luces: Se apagan todas las luces para propiciar el cambio de escena.
*(Música: En la montaña podrá no ser. Dura el tiempo de cambio de escena y hasta que los personajes de la Escena II estén listos para comenzar la actuación.)

Escena II

El escenario permanece igual que en la Escena I con pequeñas variaciones. Han pasado ocho años.

Luces: Al principio, una luz de azul que se va aclarando lentamente. Luego la luz cambia de personaje a personaje mientras hablan.

Cuando se abre la escena, Alicia Armstrong entra al escenario por la izquierda llevando un montón de papeles. Se sienta al escritorio y comienza a arreglarlos. Entra la Sra. Armstrong por la derecha y mira alrededor.

Sra. Armstrong: Aún trabajando, veo . . . (continúa mirando alrededor) ¿Dejé mi libro de recetas aquí?

Srta. Alicia: No lo he visto mamá . . . pero no te preocupes, ¡Annie tiene suficientes recetas para que nos dure a todos para toda la vida!

Sra. Armstrong: ¿Recetas?

Srta. Alicia: (Mostrando una) ¡Pues sí! Van en el libro de notas que guarda para el Club de Madres . . . ¿Te has fijado en su escritorio últimamente? ¡Ha hecho cuadernos de notas de recetas, de ciencia doméstica, de devocionales, pláticas juveniles, poemas y aún misiones médicas! Cada grupo con los que trabaja, los huérfanos y los ancianos, los trabajadores voluntarios, cada uno tiene su cuaderno de notas.

Sra. Armstrong: ¿Qué tipo de cosas pone en el cuaderno del Club de Madres?

Luces: Entre verde y azul para crear un ambiente de asombro. Luego se van aclarando lentamente.

Srta. Alicia: Casi todo. Salud . . . Temperancia . . . Primeros auxilios . . . y mil usos de cinta de pegar . . . (levanta un pedazo de papel). Éste está mezclado con sus recetas: "Cultivar la eficiencia, recuerde que su cabeza puede proteger sus talones.". . . Y, aquí hay otro, "No el dinero sino el sentido común gana en un hogar."

Sra. Armstrong: Y, desde ese punto quizá ella hable acerca del sentido común en la religión y el plan de salvación.

Srta. Alicia: (Sonriendo) Sé que lo hace (se detiene y medita) . . . ¿Te puedes imaginar los cambios que estos años han traído? ¿Recuerdas el día que estábamos sentadas en este mismo cuarto y Annie dijo que ella sentía que Dios tenía una misión especial para ella?

Sra. Armstrong: (Recordando) Seguro que me acuerdo . . .Y recuerdo también que el siguiente domingo Annie entregó su corazón al Señor y estrechó la mano del hermano Fuller. (Hace una pausa) Estoy agradecida también, Alicia, por la guía de Dios en tu vida. Dios ha sido muy bueno conmigo. (Hace otra pausa) Muy bueno ciertamente.

*(Música: Comienzo de la Poloniase de Chopin. Solamente unos compases.)

Luces: Rojizas que muestren duda, incertidumbre, un poco de ambiente nervioso.

Srta. Alicia: (Duda y después habla) Mamá . . . ¿No es hoy cuando Stephen Garrett debe visitar a Annie otra vez?

Sra. Armstrong: Creo que sí. (Piensa por un momento) Ha sido muy fiel durante los últimos meses, ¿verdad?

Srta. Alicia: Es lo que he notado. ¿Crees que Annie se interesa en él?

Sra. Armstrong: ¿Interesarse en él? . . . sí . . . bastante, diría yo. Pero si se casará con él o no, no sé. Él regresa a China y ella piensa que su misión está aquí.

Srta. Alicia: Es muy atractivo.

Luces: Se aclaran completamente.

Sra. Armstrong: En realidad lo es. (Mira por la puerta derecha del escenario) ¿Ha llegado Annie del mercado?

Srta. Alicia: Debe de estar al llegar.

Sra. Armstrong: ¿Con cuál de los niños huérfanos anda hoy?

Srta. Alicia: (Sonriendo) ¡El que ganó la competencia de la semana! Su premio es salir de compras con la "Srta. Annie". Él le lleva el cesto y después que terminan de comprar, compran golosinas para el sábado por la tarde en el hogar. (Escucha un momento) Creo que llegan.

*(Música: Arreglo de Jesus Loves Me. Solamente unos compases mientras llegan Annie y Thomas y la Sra. Armstrong se dispone a continuar la actuación.)
Luces: Enfocan solamente a Annie y a Thomas y los acompañan hasta que estén dentro de la escena. Luego cambian de personaje a personaje mientras hablan.

La "Srta. Annie" y un niño de 10 años (limpio, pero pobremente vestido) entran al escenario por la izquierda . . . el niño lleva un cesto lleno de alimentos . . . saludos acostumbrados . . . cruzan por detrás de la Srta. Alicia y se paran en el centro del escenario, entre la Srta. Alicia y la Sra. Armstrong.

Sra. Armstrong: A ver jovencito . . . tu nombre es . . .

Srta. Annie: Es Thomas Bailey, mamá . . . Thomas, es mi mamá, la Sra. Armstrong y mi hermana la Srta. Alicia Armstrong.

Thomas: (Con pena) ¡Cómo están!

Sra. Armstrong: ¡Bien, gracias! (Mira al cesto que lleva) ¿Qué compraron, Thomas?

Thomas: ¡Golosinas!

Sra. Armstrong: ¡Golosinas! ¿Eso es todo?

Thomas: Oh, no señora . . . ¡pero eso es lo más importante!

(Risas)

Sra. Armstrong: Ven conmigo a la cocina . . . Quizá encontremos un pedazo de torta de chocolate en alguna parte.

Thomas: (Energético) ¡Sí, señora!

Luces: La luz rojiza melancólica, de duda, queda en la escena. A la vez, otro reflector de luz clara debe seguir a la Sra. Armstrong y a Thomas mientras salen del escenario.

La Sra. Armstrong y Thomas salen del escenario por la derecha.

*(Música: Continuación de la Polonaise de Chopin. Dura lo suficiente como para crear un poco de tensión en el drama.)

Luces: Continúa la luz rojiza de duda, pero diáfana hasta la próxima indicación. Debe ir cambiando de personaje a personaje mientras hablan.

La Srta. Annie se deja caer en la silla en la derecha del escenario.

Srta. Annie: ¡Ay, estoy cansada! Y hoy, es ¡sábado! Además.

Srta. Alicia: (La mira y luego habla) ¿Recuerdas que el Sr. Garrett llegará en unos minutos?

Srta. Annie: (Descansa la cabeza en las manos, luego la levanta) Sí, lo recuerdo. (Hace una pausa) Alicia, ¿qué harías si . . . (Se le apaga la voz)

Srta. Alicia: ¿Si qué?

Srta. Annie: Si, oh, no sé . . . (Se levanta y comienza a caminar alrededor) Cada persona debe resolver sus propios problemas . . . No es que esté tratando de evadir mi responsabilidad . . . Es que a veces es tan difícil saber lo que es mejor para la obra del Señor.

Se oye tocar a la puerta en la distancia.

Srta. Alicia: Debe ser el Sr. Garrett . . . ¿Quieres verlo aquí?

*(Música: Continúa la Polonaise de Chopin hasta que entra el Sr. Garrett y casi comienza a hablar.)

La Srta. Annie asiente con la cabeza.

Srta. Alicia: Enseguida lo hago entrar. (Se levanta y le da una palmada a Annie en el hombro, luego sale del escenario)

En pocos minutos entra el Sr. Garrett. Es alto, atractivo y tiene más o menos 35 años. Va bien vestido al estilo de la época.

Sr.Garrett: (Hablando desde la puerta) La Srta. Alicia me dijo que te encontraría aquí.

Srta. Annie: Entra Stephen. ¡Qué bueno que viniste! Siéntate. (Le muestra la silla)

Sr. Garrett: Gracias. (Ambos están sentados)

Srta. Annie: Estos son días muy ocupados para ti, ¿verdad?

Sr. Garrett: (Se sonríe) Debo citarte el proverbio chino que dice, "practica lo que predicas." (Se torna serio) Necesitaba verte, Annie, tan pronto como pudiera. No me queda tanto tiempo en América como imaginas. Tengo que regresar más rápido de lo que esperaba.

Srta. Annie: ¿Cuándo, Stephen?

Sr. Garrett: Pronto . . . demasiado pronto. (Hace una pausa) Ésta será mi última visita a Baltimore.

*(Música: Final de la Polonaise de Chopin. Suficiente para crear tensión en la escena que continúa.)

Luces: Se aclaran considerablemente durante el diálogo siguiente.

La Srta. Annie se levanta y camina lentamente hacia la derecha del escenario. Él la observa por un momento y luego se levanta también.

Sr. Garrett: Annie . . . Annie . . .

Srta. Annie: Sí, Stephen, lo sé . . . Debo tomar mi decisión. No puedo retrasarla más.

Sr. Garrett: ¿Es tan difícil, Annie? Sabes cuánto tú significas para mí.

Se miran.

Sr. Garrett: Quizá no debí decir eso . . . siempre te he dicho que debe ser tu decisión . . . Sin embargo, es difícil no decir lo que siento.

Srta. Annie: Stephen, ¿quién te llamó al campo misionero?

Sr. Garrett: Pero, el Señor, por supuesto.

Srta. Annie: Y tu preparación, tus habilidades, todas han cooperado para hacer de tu servicio, un servicio eficaz, ¿no es cierto?

Sr. Garrett: (Con duda) Sí . . . pero, no veo . . .

Srta. Annie: Sólo quiero que entiendas, Stephen, lo que siento que debo decir . . . (Le toma las manos) Querido, tratarás, ¿verdad?

Sr. Garrett: (Con duda) Sí.

Srta. Annie: (Habla con suavidad) He pensado sobre nosotros y más importante aún, he orado muchas, muchas veces . . . Le he preguntado al Señor que me muestre . . . de una forma u otra . . . dónde le puedo servir mejor. Y esto es lo que siento: sabes mi dificultad con los dialectos chinos . . . por alguna razón no puedo dominar los tonos necesarios y los tonos son básicos. Nunca sería una adecuada misionera en China, menos aún una buena. Lo que no puedo hacer bien para el Señor, no lo debo hacer.

Sr. Garrett: ¿Es tu decisión?

Srta. Annie: No mía, Stephen. Creo que es la del Señor. Es aquí donde me ha colocado. Todo este trabajo, con los huérfanos, los clubes de madres, es parte de un plan . . . Creo que se encamina todo a un gran movimiento, una organización misionera aquí en nuestra nación y creo que debo ser parte de eso. Dios me ha dado una misión aquí, como te ha dado a ti una allá. Para cada uno de nosotros, la meta es el servicio . . . y parece ser que la ley es el sacrificio.

Luces: Se vuelven a tornar rojizas, de sentimiento y emotividad.

Sr. Garrett: (Se lleva la mano de ella hasta los labios, la besa y luego habla suavemente) Hay tanto que podría decir, Annie, pero te dije que no lo haría . . . La meta es el servicio . . . la ley el sacrificio . . . y la fuerza será el compañerismo con Dios. (Hace una pausa) Oraré por ti . . . Y sé que tú orarás por mí . . . Adiós, amada mía.

Srta. Annie: (Suavemente) Dios te bendiga, Stephen.

Él se vira y camina rápidamente saliendo por la izquierda. Por un momento la Srta. Annie lo ve irse, luego se hunde en la silla que está en el centro del escenario . . . se sostiene la cabeza entre las manos, luego cae de rodillas y comienza orar en silencio.

Cae la cortina

*(Música: Oh Love That Will Not Let Me Go. Continúa durante el cambio de escena y hasta que los personajes estén listos para comenzar la actuación.)

Luces: Se apagan totalmente para propiciar el cambio de escena.

Escena III

Oficina de la Unión Femenil Misionera en Baltimore en 1890. En la derecha del escenario hay un escritorio con una silla detrás, una silla al lado. Detrás, en la pared del fondo cuelga un mapa de Estados Unidos en 1890. Al lado del mapa, casi delante del escenario en la esquina derecha, hay un archivo. En la izquierda del escenario, muy adelante, hay una mesa con materiales impresos y una silla al lado. Detrás de la mesa, en contra de la pared, hay un librero. Al fondo del escenario a la izquierda hay una puerta que da a un pasillo con un colgador para sombreros.

Luces: Claras propias de oficina. Deben ir cambiando de personaje a personaje mientras hablan.

Cuando se abre la escena, la Srta. Kelly, la recepcionista, se sienta al escritorio y comienza a trabajar con algunos papeles y cartas. Es una joven atractiva, vestida con sencillez, pero de ademanes muy agradables. Después de unos momentos se oye un toque a la puerta y la Srta. Kelly mira hacia la puerta para comprobar que hay una visita en la puerta, la Sra. Rex Myers.

Srta. Kelly: (Se levanta) ¡Buenos días! Pase por favor.

Sra. Myers: Muchas gracias. (Entra un poco turbada)

Srta. Kelly: Siéntese, por favor. (Le muestra la silla al lado del escritorio) Soy la Srta. Kelly. Soy la recepcionista de la Unión Femenil Misionera.

Ambas se sientan.

Sra. Myers: Soy la Sra. Rex Myers de Carolina del Sur, de Columbia exactamente. Mi esposo está aquí en viaje de negocios y yo tenía muchos deseos de visitar esta oficina. (Con duda) Espero que no sea una molestia.

Srta. Kelly: (Con rapidez) ¡De ninguna manera! Estamos contentas de que haya venido. ¿Conoce el trabajo de la Unión Femenil Misionera?

Sra. Myers: ¡Oh, sí! O debo decir, he oído sobre la Unión Femenil y deseo saber más. No tiene mucho tiempo de organizada, ¿verdad?

Srta. Kelly: Solamente dos años, y en la parte sur. Nuestra secretaria de correspondencia es la Srta. Annie Armstrong. ¿La conoce?

Sra. Myers: Solamente de nombre. Recuerdo haber leído que ha sido una líder ayudando en su organización. Debió haber sido una reunión excelente.

Srta. Kelly: (Levantándose y caminando alrededor) Dicen que sí lo fue. Había como 32 delegadas y diez estados votaron. Se celebró en Richmond, sabe. No sabían qué hacer y la Srta. Armstrong comenzó a hablar. Les dijo que dejaran los temores y actuaran.

Sra. Myers: ¿No había algunas que querían esperar más tiempo?

Srta. Kelly: (Sonriendo) Siempre las hay. Sin embargo, la Srta. Armstrong enfatizó el punto de que si se esperaba un día más no habría mucho tiempo para hacer la obra que hay que hacer. Tuvo bastante que decir y sus palabras llevaron a la decisión ese día.

Sra. Myers: (Con un suspiro) ¡Qué maravilloso ser usada por el Señor de esa manera! (Piensa un momento, después mira alrededor de la oficina) Pensemos en todos los planes que salen de esta oficina . . . ¿No trabaja aquí la Srta. Armstrong también?

Srta. Kelly: Sí, señora, con frecuencia llega con un artículo que ha escrito y nos ayuda de muchas maneras.

Sra. Myers: (Mira hacia el escritorio) Hummm . . . ¿No es ese un sello de China? Luce como uno de nuestra colección.

Srta. Kelly: Seguro que es. (Toma la carta) Es una carta de la Srta. Lottie Moon.

Sra. Myers: (Con gozo) ¡Oh, debe de ser sobre la ofrenda de Navidad! ¡Leí que había sobrepasado los tres mil dólares! ¡Piense en lo que esa cantidad significa para China!

Srta. Kelly: (Asiente) Y para la Srta. Moon personalmente. Usted sabe que fue ella la que escribió y sugirió una ofrenda de Navidad para misiones extranjeras y la Srta. Armstrong la promovió, igual que ha promovido la obra misionera aquí en América. Indios, afroamericanos, inmigrantes . . . Planea para todos ellos.

Sra. Myers: (Señala el mapa en la pared) Éste es un país grande y hay mucho que hacer.

Srta. Kelly: Si la Srta. Armstrong estuviera aquí, le podría decir lo que se está haciendo ya y cuáles son los sueños para el futuro. (Hace una pausa) Debe de estar al llegar. Salió hace un momentito. (Hace una pausa) Llevo aquí solamente unas semanas, pero conozco los planes que tiene para algunas cosas. (Señala el mapa) ¿Ve ese territorio indio allí? Es donde existe una de nuestras mayores necesidades.

La Srta. Annie ha regresado y se para, sin ser vista, en la puerta oyendo la última frase.

*(Música: Envíame, Señor. Dura unos segundos para crear tensión dramática.)
Luces: Se concentran en Annie. Luego cambian de personaje a personaje mientras hablan.

Srta. Annie: (Al entrar) Suena como una misionera ya, Srta. Kelly.

Srta. Kelly: (Se para súbitamente) ¡Oh, Srta. Armstrong! No la vi llegar. Le presento a la Sra. Myers de Carolina del Sur. Está de visita en la ciudad. (La Sra. Myers se pone de pie) Sra. Myers, la Srta. Armstrong.

Ambas se saludan.

Srta. Annie: Por favor siéntese, Sra. Myers. Qué agradable que viniera a visitarnos. (Se sientan las tres; la Srta. Annie toma una silla de la parte izquierda del escenario.) Estoy segura que la Srta. Kelly le ha contado sobre nuestra obra.

Sra. Myers: He estado muy interesada y muy impresionada también, debo añadir. (Admirada) Srta. Armstrong, usted parece tener una habilidad para no perder las oportunidades misioneras que se presentan aquí en nuestro país.

Srta. Annie: Como lo veo, las misiones aquí tienen cuatro áreas estratégicas. Primero, las ciudades, el corazón nacional, por decirlo de alguna manera. Después, nuestra población extranjera, miles de personas nuevas que llegan a nuestras fronteras en estos tiempos. ¿Por qué tenemos un noruego por cada tres en Noruega, un sueco por cada cinco en Suecia, un danés por cada ocho en Dinamarca y así sucesivamente? (Hace una pausa) Luego, tercero, hay una frontera en nuestro país, parte de ella casi una tierra extranjera . . . y por último, nuestros puertos en otras tierras. ¡Sabe que en Puerto Rico solamente hay más de un millón de personas esperando el evangelio!

Sra. Myers: ¡Qué curioso! No tenía idea que las misiones nacionales abarcaban tanto territorio.

Srta. Annie: (Se sonríe) Tampoco yo . . . hasta hace poco tiempo. Pero el Señor me guió a tomar un paso cada vez . . . una imagen cada vez . . . hasta que llegué a ver todo el panorama de América y sus necesidades. No es que ignoremos las misiones extranjeras, pero América debe ganarse para Cristo primero si es que queremos tener una base amplia para llevarle a Cristo al mundo entero.

Sra. Myers: E, "Id y predicad" comenzó en Jerusalén, ¿cierto? Se lo oí decir a un misionero hace varios años, su nombre era Garrett, Stephen Garrett. Habló sobre cómo el trabajo misionero comenzó en nuestro país y después se esparció hasta lo último de la tierra. Creo que su campo misionero era China, pero parecía tener un sentimiento muy profundo por las misiones aquí también. ¿Conoció al hermano Garrett?

*(Música: Unos breves segundos de la Polonaise de Chopin para crear tensión en la escena.)
Luces: De repente se oscurecen a tono rojizo. Después de la siguiente intervención de Annie, se van aclarando poco a poco y cambian de personaje a personaje mientras hablan.

Srta. Annie: Sí, lo conocí.

Sra, Myers: Qué bien. (Hace una pausa . . . recoge su bolso) Ha sido una buena ocasión, pero debo marcharme.

Todas se paran.

Sra. Myers: No sabe lo que ha significado para mí visitar nuestras oficinas aquí . . . y conocerla a usted personalmente, Srta. Armstrong. (Se vira hacia la Srta. Kelly) Gracias por darme tanto de su tiempo. Ha sido muy amable.

Srta. Annie: Debe volver otra vez cuando esté en Baltimore. Mire, deje que la Srta. Kelly le dé alguna literatura.

*(Música: Veil Dance. Dura, como fondo musical, hasta que termina la escena y están los personajes listos para comenzar la actuación de la Escena IV.)
Luces: Se oscurecen un poco a un tono medio azul.

La Srta. Kelly atraviesa y recoge alguna literatura de la mesa en la parte izquierda del escenario y se la da a la Sra. Myers.
La consabida despedida y la Sra. Myers sale.
La Srta. Annie va hacia el escritorio y se pone a revisar las cartas entretenida.
La Srta. Kelly comienza a arreglar los materiales impresos en la pequeña mesa. . . después de un momento mira a la Srta. Armstrong y nota su preocupación.

Luces: De nuevo claras propias de oficina. Cambian de personaje a personaje mientras hablan.

Srta. Kelly: (Ansiosamente) ¿Está todo en orden, Srta. Armstrong?

Luces: Repentinamente rojizas, algo oscuras.

Srta. Annie: (Mirando a la distancia . . . habla suavemente) ¿Todo bien? Sí . . . todo está bien . . . Estaba pensando en nuestra Jerusalén . . . y luego en el lugar más apartado del mundo . . . quizá China . . . y cómo estas dos partes sólo distan una oración . . . Y así será en todos los años que restan.

Cae la cortina.
Luces: Se apagan todas las luces para propiciar el cambio de escena.

Escena IV

La oficina de la Unión Femenil Misionera en Baltimore, 1904. Ahora los muebles incluyen un escritorio en el centro del escenario con papeles y una foto de un bebé. Hay una silla detrás, pequeñas mesas de trabajo a cada lado. El archivo continúa hacia el frente en la parte derecha y el librero a la izquierda. En lugar del mapa de Estados Unidos de 1890 ahora se ve una alfombra india de colores. El colgador para sombreros todavía está en el mismo lugar.
La mesa de trabajo a la derecha, tiene un tapete indio encima. Cuando se abre la escena, la Srta. Annie está trabajando en el escritorio y entra la Srta. Alicia por la izquierda del escenario y comienza a quitarse el sombrero y los guantes al lado del colgador.

Luces: Azules, medio opacas. Enfocan a Annie en el escritorio, pero debe verse a Alicia cuando llega y cuando va acercándose. Luego cambian de personaje a personaje mientras hablan.

Srta. Alicia: ¡Sabía que te encontraría aquí . . . aun en día de fiesta! ¿Has comido?

Srta. Annie: Traje un emparedado. (Hace una pausa) ¿Trajiste el panfleto nuevo?

Srta. Alicia: (Asiente) Listo para la imprenta. (Ve ropa en la mesa y la señala) Tuviste visita, ya veo.

Srta. Annie: Sí, olvidé que estaba ahí. La Sra. Schimp vino y me trajo un vestido típico de los indios. Pensé que lo podríamos usar para el programa misionero sobre los indios.

Srta. Alicia: (Pasando por detrás de la Srta. Annie para ver mejor la ropa) ¿Es uno de los que trajo de su viaje?

Srta. Annie: (Asintiendo) Le pedí que la trajera hoy. Regresará para ver si la queremos usar o no.

Srta. Alicia: Será estupenda. (Agita la cabeza con preocupación) El Territorio Indio es un lugar curiosísimo, ¿no es cierto?

Srta. Annie: Nunca lo voy a olvidar. Esos espacios sin límites, tan vastos . . . los caminos de piedra . . . los vagones estremeciéndose . . . las horas sentada en las reuniones de los campamentos indios . . . los rostros de piel oscura . . . ojos inescrutables . . . (Hace una pausa) Y el hombre indio que me dijo que él podría entender la vía de Cristo si solamente yo se la dijera.

Srta. Alicia: No has sido la misma desde que hiciste esos viajes. La Sra. Schimp tampoco.

Srta. Annie: Nadie podría ver lo que vimos y permanecer igual.

Srta. Alicia: México también te impresionó mucho, ¿verdad?

Srta. Annie: Sí, pero de distinta manera . . . Qué hermoso y qué vacío . . . ¡Y algunos de los americanos que viven ahí! (Agita la cabeza) ¡Mejor no hablar de eso! (Toma una foto del escritorio) ¿Has visto mi nueva fotografía del pequeño Willis Green?

*(Música: Cuando leo en la Biblia. Solamente unos compases para traer emoción a la escena.)
Luces: Se aclaran para darle vida a la escena momentánea de alegría. Así continúan, cambiando de personaje a personaje mientras hablan, hasta la nueva indicación de cambio.

La Srta. Alicia se acerca para ver mejor la foto.

Srta. Annie: ¡Cuánto amo a estos niños! Creo que el proyecto de Extendimiento Infantil es mi predilecto. ¡Los niños . . . son tan refrescantes!

La Sra.Schimp ha llegado a la puerta, una mujer de mediana edad vestida con buen gusto. Oye lo último que se dijo.

Sra. Schimp: ¿Refrescante? ¡Depende de quiénes son los niños!

Se ríen.

Srta. Annie: ¡Entre, entre! Le estaba diciendo a Alicia que usted vendría.

Sra. Schimp: (Entrando) ¡Quisiera tener tiempo para estar un ratito! (Ve la ropa en la mesa) ¿Ha visto la ropa?

Srta. Annie: Sí, y es justamente lo que necesitamos para el programa, gracias.

Sra. Schimp: ¿Quiere las notas que tomé sobre los juegos indios, la zorra y el conejo y todos esos?

Srta. Annie: Los tengo en mi cuaderno de notas. (Se sonríe) ¿Quizá usted quiera demostrar cómo se juegan?

Sra. Schimp: (Riendo) ¡Gracias, en otra ocasión! Debo ir a mis compras. Venga a verme cuando tenga un tiempito.

Srta. Annie y Srta. Alicia: (Más o menos a la vez) Gracias y hasta luego.

La Sra. Schimp sale por la izquierda.

Srta. Alicia: ¡Es una mujer encantadora!

Srta. Annie: ¿Sabías que quiere invertir tres mil quinientos dólares de sus ahorros en algún tipo de trabajo religioso? Estoy pensando en sugerirle que lo dé a la Junta de Misiones Domésticas como un Fondo de Préstamos para construir iglesias . . . ¡Hay 100 iglesias en el territorio indio con edificios . . . pero hay 200 sin ellos! Y, por supuesto, es sólo un área. Existe también la obra en las montañas y los inmigrantes, por mencionarte sólo algunos.

Srta. Alicia: ¿No ayudará a algunos de estos proyectos la ofrenda de negación personal?

Srta. Annie: (Se levanta y comienza a moverse alrededor) Sí, ayudará. La Junta de Misiones Domésticas ha actuado muy bien . . . No pensé cuando sugerí la ofrenda, que sería una ofrenda anual de la Junta de Misiones, como la de Navidad ha sido para las Misiones Extranjeras, pero estoy muy contenta de la forma en que el Señor resuelve todo. (Hace una pausa) A propósito, hablando de cómo el Señor resuelve todo (Recoge una carta del escritorio), lee esta carta que muestra cómo Dios puede usar cajas en la frontera. (Se sienta)

Luces: Se tornan entre rojiza y verdosa hasta la próxima indicación.

Srta. Alicia: (Toma la carta y lee) "Querida Srta. Armstrong: Siento que le puedo escribir libremente porque usted ha sido el instrumento que Dios ha usado para aliviar nuestras necesidades y aligerar nuestras cargas. Él le ha de permitir seguir adelante llevando las buenas nuevas de salvación.
"Mi esposo ha sido ministro por 32 años. Su único deseo es ir a lo más bajo, a esos lugares donde nunca se ha predicado el evangelio.
"Cuando recibí su primera caja, hace cuatro años, apenas pude creer que lo que contenía era para nosotros, ropa, manteles que no había tenido en muchos años, un traje para mi esposo, un trajecito para mi niño, nunca había tenido uno, vestidos para mis dos niñas y un vestido de lana para mí.
"Mi hermana en Cristo, usted está ciertamente predicando el evangelio de Cristo igual que esos pobres pastores a quienes ayuda, su ayuda les permite continuar. Sé que su recompensa será grande y aunque quizá nunca nos conozcamos aquí en la tierra, sé que nos conoceremos en el cielo. Ore por nosotros. Su hermana en Cristo."

*(Música: La historia de Cristo diremos. Solamente la estrofa. Cuando casi muere la música, la Srta. Alicia habla.)

(Después de leer la carta, repite) . . ."Usted está ciertamente predicando el evangelio". . . Esa es la esencia de las misiones, ¿cierto?

Srta. Annie: El verdadero corazón de las misiones. (Deja de trabajar y se mueve alrededor) Piensa en la obra que Marie Buhlmaier está haciendo en el puerto aquí en Baltimore. Vienen las gentes sin ningún conocimiento de nuestra lengua y muchos de ellos son guiados erróneamente. Pero nuestra misionera está ahí en cuanto tocan puerto. Les habla y en su propia lengua. Les da una copia del Nuevo Testamento en su propia lengua y les informa donde hay iglesias bautistas . . . (Extiende las manos) ¡Oh, Alicia! Cuán privilegiadas somos de tener una parte en la obra de Dios, ¡las misiones! Jesús dijo "Venid". . . y también dijo, "Id". . . y ¡es el mandato que todos deben obedecer! Yo siento que tú y yo hemos participado en algo que algún día será inmenso en el plan del Maestro, las misiones en América.

Srta. Alicia: (Delicadamente) "Fracasan, sólo ellos, los que no se esfuerzan". De manera que sabemos que no hemos fracasado. (Se para y va por su sombrero) Tengo que hacer una diligencia en el centro. ¿Irás a casa pronto?

Srta. Annie: En un ratito . . . Ahora quiero soñar un momento en los días del ocaso y los caminos que llevan a las estrellas. Quiero pensar en el día cuando América será de Cristo. . . y guiará a las naciones a la Palabra y al Camino.

Srta. Alicia: (Ya al irse) Siempre fuiste una soñadora, Annie . . . Una soñadora en acción.

Sale

La Srta. Annie se sienta al escritorio, levanta la cabeza y mira a la distancia.

Se oye música de órgano o piano muy suavemente, "The Savior Is Waiting". (La música continúa como fondo, hasta que termina el drama y cae la cortina.)

Luces: Se concentran en la Srta. Annie sentada al escritorio . . . luego van disminuyendo lentamente hasta la penumbra, pero no se apagan completamente. El Narrador no debe recibir ningún rayo de luz.

Narrador: Annie Walker Armstrong . . . primera secretaria de correspondencia de la Unión Femenil Misionera, Auxiliar de la Convención Bautista del Sur . . . Llegó a realizar sus planes al organizar la Unión Femenil Misionera en 1888 . . . Una mujer de medios moderados, dio 18 años de su vida al servicio sin sueldo a este trabajo que tanto amó. . . Fue la autora de mucha literatura para nuestras Juntas de Misiones Domésticas y Extranjeras así como para la Unión Femenil Misionera . . . Comenzó la obra misionera entre los itinerantes . . . Dirigió el apoyo a las escuelas en las misiones en las montañas. . . Aseguró ofrendas para erigir edificios para iglesias en las áreas fronterizas. Introdujo las ofrendas para misiones extranjeras y para las misiones domésticas . . . y en 1934, se le dio su nombre a la ofrenda para las misiones domésticas. Año tras años, incansablemente, compartió con la sociedad de mujeres sus mensajes de avivamiento de triunfo y de reto . . .

Luces: Un rayo de luz clara debe iluminar el rostro de Annie mientras habla.

Srta. Annie: (Se levanta del escritorio frente a la luz) ¡Adelante! Después de todos estos años de pensar y sembrar, Dios nos ha permitido que podamos ver hermosos frutos. . . ¡Pero son sólo profecías de lo que ha de venir! ¡No nos cansemos de hacer el bien, sino aceptemos cada nuevo día como una nueva oportunidad!

Luces: Se van apagando para denotar el paso del tiempo. . .luego vuelven a encenderse, pero no del todo. (Continúa la música.)

Srta. Annie: La Unión Femenil Misionera ha buscado poner en práctica esos grandes principios que caracterizaron la obra del profeta Nehemías, división del trabajo, cooperación y concentración . . . ¡Sigamos adelante, por Dios, por la nación, por cada nación!
Luces: Se van apagando . . . luego se encienden de nuevo en tono azuloso de principio de noche, para alumbrar solamente el escenario y nunca al Narrador. La música continúa acompañando la narración.

Narrador: "Id y predicad", dijo el Maestro. A través de la fe, ella lo siguió. . . A través de la visión, ella vio la victoria. . . A través de la concentración, ella conquistó. . . Annie Walker Armstrong, Hija de un propósito.

Cae la cortina.

Luces: Se apagan completa, pero lentamente. Todo queda en oscuridad. Pasados unos segundos, se encienden las luces del auditorio.

Pida el libro, Annie Armstrong: Soñadora en acción.


 

 

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