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Rayos de esperanza:
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Abuso doméstico: Secreto doloroso

Tomado del capítulo 5 del libro ¿El amor todo lo soporta? por Mirta Vázquez.
[Véase también Violencia doméstica: Esperanza para la mujer abusada.]

La violencia doméstica se define como cualquier tipo de maltrato físico, psicológico, económico, o cualquier intimidación o aislamiento.

Dentro de la relación de pareja, el abuso y la crueldad son manifestaciones externas, que reflejan un estado mental de separación y abandono de la esencia del matrimonio. Aunque en la Biblia Pablo menciona, por ejemplo, la separación física, el concepto puede aplicarse también a la separación emocional, que es tan devastadora como la física.

Lamentablemente, no sólo el abuso físico destruye nuestros hogares. También encontramos el abuso sexual, que se define como "cualquier toque sexual producido por fuerza, engaño o coerción, entre dos personas donde existe un desbalance de edad, tamaño, poder o conocimiento." El poder de este desbalance y de la intimidación tiene como consecuencia que la persona viva con un terrible secreto.1

Abandono
Aunque las Escrituras no mencionan específicamente el abuso físico, la actitud de Cristo puede ayudarnos a sacar conclusiones sobre cómo responder ante el mismo. Los cuatro libros del evangelio están saturados de ejemplos que muestran la compasión de Jesús, especialmente con las mujeres y los niños.

En Efesios el apóstol Pablo exhorta a los hombres a amar a sus esposas "así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella" (Efesios 5:25), y a "amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos" (Efesios 5:28). Cristo, en amor, sacrificó su vida por la iglesia. Este ejemplo es la antítesis del abuso.

El hombre que constantemente hiere y maltrata a su esposa física y emocionalmente se ha "separado" y ha abandonado sus votos matrimoniales, aunque viva bajo el mismo techo o duerma en la misma cama con ella. Ha ignorado sus necesidades, y la ha destruido como persona, atacando su cuerpo, su alma y su espíritu. Mentalmente, ese hombre ya abandonó el matrimonio y el hogar.2

"¿Qué puedo hacer?" es el triste dilema de algunas mujeres. "¿No dice la Biblia que no podemos dejar al esposo?' Lamentablemente, aunque sus intenciones son buenas, su teología y su sentido común no van por el mismo camino. Un gran número de mujeres cristianas viven con hombres que las abusan emocional o físicamente.

¿Hasta dónde se puede llegar en situaciones como éstas? ¿Espera Dios que la mujer tolere el abuso emocional y los ataques físicos? ¿Deja de ser sumisa si se niega a aguantar el maltrato continuo del esposo abusador? Como el abuso es algo que no se puede impedir ni controlar, ¿tiene ante los ojos de Dios la libertad de salir de esta situación?

Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta fácil, como tampoco es sencilla la solución para aquellas mujeres que están unidas a hombres que las abusan. Pero como siempre, la Palabra de Dios contiene algunas indicaciones claras, que pueden ayudarlas a conocer cuál es la voluntad del Señor para su vida, y determinar hasta dónde llegar, y dónde trazar la línea.

[Véase Violencia doméstica: Esperanza para la mujer abusada, artículo que incluye referencias bíblicas y sugerencias prácticas sobre cómo ayudar. Si usted misma necesita ayuda, 1-800-799-7233 (SAFE) es el número nacional para las víctimas de la violencia. Ellos pasan la llamada a personas que hablan español, y a centros locales. O marque "0" en el teléfono y pida a la operadora que le comunique con el centro local contra la violencia (domestic violence).]

Tolerancia
¿Por qué permanecen las mujeres en las relaciones de abuso?

Hace poco leí un artículo que decía que en el año 1920 se creía que las mujeres permanecían en ese tipo de relación porque eran retardadas mentales, y en el año 1940 algunos psicólogos concluían que se quedaban en ese tipo de relaciones porque eran masoquistas. En la década de los años setenta se especulaba que la mayoría de estas mujeres no tenía posibilidades de sostenerse económicamente.

Hoy los estudios muestran que la situación es mucho más complicada, aunque es importante recordar que la violencia nunca tiene excusa dentro de una relación.

El abusador siempre tratará de culpar a la víctima por su comportamiento, y generalmente ella siente la culpa y la vergüenza, y a menudo piensa que debe haber algo que puede hacer para parar esa violencia …

1 Denise George, God's Heart, God's Hands (Birmingham, Alabama: New Hope Publishers, 1998), p. 94
2 Jo Berry, Beloved Unbeliever (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishing House, 1981), p. 119.

 




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