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de marzo/abril/mayo


Rayos de esperanza:
Cómo vencer la
depresión Ayuda
bíblica, concreta,
práctica.
Pídalo hoy.

 

Estudio de Misiones Internacionales 2007:

Moldavia (Moldova)

 

Vistazo

Se reconoce Moldavia (Moldova), un país de la antigua Unión Soviética, como la nación más pobre de Europa. El ingreso anual promedio es $890.

 

Durante la historia, muchas naciones han conquistado Moldavia, por su ubicación entre Asia y el sur de Europa. Es un país diverso en cuanto a los grupos étnicos, y sus idiomas incluyen el moldavo (rumano), el ruso y el gagauz. Originalmente la gente gagauz fueron cristianos ortodoxos rusos que vinieron de Turquía para escapar la persecución religiosa cuando llegó el islam a este país.

 

Moldavia tiene la libertad religiosa, pero se está considerando una nueva constitución, la cual prohíbe el proselitismo.

 

Debido a la falta de estabilidad política, el desempleo y el sentido de desesperación, los jóvenes salen del país para buscar empleo. Se ha calculado que el dinero que los emigrantes envían a sus familias en Moldavia representa casi el 30 por ciento de la economía del país.

 

Los ancianos que se quedan en Moldavia recuerdan los tiempos cuando la vida pareció más fácil. Suelan votar por los candidatos comunistas. Actualmente el parlamento moldavo tiene una mayoría comunista.

 

Hay pocas oportunidades para la emigración legal, así que la mayor parte de la emigración es ilegal. Muchos adolescentes se encuentran vulnerables al tráfico humano. También son vulnerables los niños y adolescentes porque la mayoría se crían sin uno de los padres, o sin los dos. Hay pueblitos que se componen de solamente niños y abuelos. Donde los niños y adolescentes no tienen familia, nadie los busca si desaparecen.

 

Uno de los líderes cristianos que sirve en un centro cristiano comunitario dice que el ministerio de niños es una de las necesidades primordiales del país. El centro, basado en la Biblia, provee una comida por día, ayuda con la tarea escolar, actividades como el fútbol y el entrenamiento para usar la computadora, y alguien con quien los niños pueden hablar. Otro ministerio es una casa de transición para huérfanos que sólo pueden quedarse en el orfanato hasta cumplir 16 años. La casa de transición enseña la Biblia y se esfuerza para prevenir el tráfico humano. Otros creyentes han usado el tae kwon do (un arte marcial) con la enseñanza bíblica, como manera de alcanzar a los niños y adolescentes.

 

Se necesitan muchos obreros cristianos en Moldavia y otros países de Europa central y oriental:

Maestros de inglés

Instructores de tae kwon do

Profesores de computadora

Maestros/entrenadores de deportes y recreo

Negociantes

Maestros para los hijos de misioneros

Participantes en caminatas de oración

Equipos médicos

Movilizadores, planeadores, coordinadores de estrategia

Tenedores de libros/Contadores

Maestros del club bíblico de patio

Trabajadores de campamento

Personas para ayudar con fiestas de vecindario, especialmente con artesanías, música y deportes

Trabajadores entre estudiantes

Iniciadores de iglesias

Profesores de seminario

 

Motivos de oración

• por las personas de la antigua Unión Soviética que ahora viven, trabajan y estudian en los Estados Unidos

• por los adolescentes y jóvenes en la región que luchan en contra de la desesperanza y el desempleo

• por las víctimas del tráfico de humanos, y los que viven en situaciones de riesgo de que ellos también sean secuestrados con ese propósito

• por los niños cuyos padres trabajan en otros países lejanos

• por los creyentes jóvenes de Moldavia que estudian y se entrenan para ser misioneros e iniciadores de iglesias en los países musulmanes de Asia Central

• por los misioneros mientras aprenden el idioma y se acostumbran a la cultura

 

 

MÁS INFORMACIÓN ACERCA DE MOLDOVIA:

 

Moldova: desolación y bendición

 

Niños moldavos: dejados atrás

 

Casa de transición: para que los huérfanos no sean víctimas del tráfico humano

 

De cerca: político, jóvenes, iniciador de iglesias

 

Misioneros nuevos luchan para aprender el idioma

 

Distribución de Biblias provee la oportunidad de compartir

 

Oración: el sostén del camino cristiano

 

Ortodoxia rusa: misteriosa, mística, mágica

 

La “Lottie Moon” moldava

 

 

 

Moldova: desolación y bendición

 

¿Dónde estará Moldova (Moldavia)? Es un país pequeño de Europa central, y aun muchos europeos no saben localizarlo. Los que sí saben algo acerca de ese país, antes una república de la Unión Soviética, generalmente piensan en la pobreza intensa, el mercadeo ilegal de órganos humanos, el tráfico humano y el comunismo. Todo eso es verdad, pero ¡hay mucho más!

 

Las aldeas aisladas dentro de valles fructíferos siguen las tradiciones antiguas. Las colinas se renuevan en la primavera cuando brotan las famosas viñas. Los girasoles adornan el paisaje. La gente sumamente amable invita al extranjero al hogar y comparten la cultura, la comida y la familia.

 

Mezcla étnica

Moldova tiene una mezcla fascinante de grupos étnicos. Los moldavos son solamente el 78,2 por ciento de la población, seguidos por ucranios (8,4%), rusos (5,8%0, gagauz (4,4%), búlgaros (1,9%) y otros (1,3%). Son orgullosos del hecho de que todos sus pueblos se llevan bien.

 

Sin embargo, en los primeros años de la década de 1990, estalló la violencia cuando dos áreas declararon su independencia: los gagauz turcos y los transdniestr de habla rusa. Una guerra civil resultó en la muerte de más de 500 personas. Ahora las dos regiones se consideran estados autónomos de Moldova, Transdniestr aun tiene su propio dinero, himno y bandera.

 

Economía

Como muchos antiguas repúblicas de la Unión Soviética, Moldova ha experimentado dificultades económicas. Al principio de su independencia en 1991, fue un país de ingresos medianos. Ahora el Banco Mundial clasifica Moldova como la nación más pobre de Europa.

 

Gobierno

Moldova es el sitio de uno de los pocos gobiernos del mundo donde los comunistas tienen la mayoría. En su parlamento, la mayoría de los puestos pertenecen al partido comunista. El presidente Vladimir Voronin describe el país como una “Cuba europea”.

 

La constitución de la República de Moldova garantiza la libertad religiosa. Cada ciudadano tiene el derecho de compartir cualquier religión, con tal que no contradiga la constitución. Sin embargo, es posible que esa libertad no continúe. Valeriu Ghiletchi, antes miembro del parlamento, dijo que en el 2007 van a votar acerca del primer bosquejo de una nueva constitución. En el bosquejo se incluye una ley que prohíbe el  hacer prosélitos. Esta ley prohibirá el evangelismo, una prioridad de los bautistas moldavos.

 

El futuro

Tener restaurados y quitados los derechos de libertad es casi lo normal para los moldavos. Por la ubicación del país, ha sido un puente histórico entre Asia y el sur de Europa, como también la víctima de guerras frecuentes. Moldova ha sido conquistada por muchos países, el más reciente de los cuales fue la Unión Soviética. Los moldavos son conocidos por su habilidad de ajustarse y seguir con la vida, manteniendo los asuntos del gobierno lo más apartados de su vida diaria como fuera posible.

 

“No sabemos cómo será mañana”, dijo Alaa Dubchak. “Hoy es bueno, pero no sabemos en cuanto a mañana. Así que, seguimos con la vida y oramos por que Dios cambie nuestro país”.

 

Este país de la “frontera final” puede ser un museo viviente de las tradiciones perdidas de Europa, pero Moldova también es moderna y con denuedo camina hacia el futuro. Tome un momento para aprender acerca de este país y la gente que allí tiene su hogar.

 

Moldova: datos breves

• Área: un poco más grande que Maryland

• Capital: Chisinau

• Población: 4,4 millones (2006)

• Idiomas: moldavo (o rumano), ruso, gagauz

• Grupos étnicos: moldavos/rusos 78,2%; ucranios 8,4%; rusos 5,8%; gagauz 4,4%; búlgaros 1,9%; otros 1,3%

• Religiones: ortodoxos rusos 78%; ninguna religión 7%; musulmán 5,49%; ateístas 4%; bautistas y otros 3,3%; judíos 1,5%

• Dinero: leu

• Ingreso anual mediano: $890 (2005)

• Clima: inviernos moderados, veranos calientes

 

Fuente: CIA World Fact Book, US Department of State

 

 

Niños moldavos: dejados atrás

 

Cerca del columpio hecho de un neumático, Constanza se ríe, como solamente puede reírse una niña de diez años de edad. Ella y sus amigas lo ganaron, y no están para devolverlo a los niños.

 

El campo de juego en el Centro Cristiano de la Comunidad en su pueblo es definitivamente el lugar favorito de Constanza. Es un lugar donde puede olvidar los problemas y las preocupaciones. Es el único tiempo en el cual no echa de menos a sus padres.

 

Los padres de Constanza salieron de Moldova (Moldavia) para buscar trabajo. Ella, como muchos de sus compañeros de escuela, vive con abuelos u otros parientes. Constanza sabe que es afortunada. Su amiga Ludmila y sus hermanos viven solos en el hogar familiar. Los vecinos los visitan de vez en cuando. El Centro Cristiano de la Comunidad es uno de los pocos lugares donde pueden portarse como niños.

 

El fundador del centro, Coada Ilie, vio una necesidad creciente en el 1998 cuando la economía llegó al punto más bajo. Vio que los padres dejaban el país para encontrar trabajo, dejando a sus hijos para criarse a sí mismos. Uno de cada nueve niños en Moldova, cerca de 100.000, se crían sin por lo menos uno de sus padres. Según un informe de BBC World Report, por lo menos 30.000 de ellos se crían sin los dos padres.

 

El envío de dinero a los familiares compone más que la cuarta parte del producto doméstico bruto, según el Banco Mundial. Esto explica cómo sobrevive la gente en un país donde el salario mensual promedio es sólo $120 US. Los padres envían el dinero para mantener a los hijos.

 

Criarse sin padres tiene sus efectos sobre los niños de Moldova. Ilie dice que estos niños son vulnerables y a menudo tienen problemas sicológicos o sociales. También son “blancos” para los traficantes de humanos porque no saben cómo obtener la ayuda cuando la necesitan.

 

Ilie inició el Centro Cristiano de la Comunidad para ministrar a los niños y sus familias. Después de las horas de escuela, los niños reciben una comida saludable, la cual a menudo es la única comida del día. Reciben ayuda con la tarea escolar, y tienen varias actividades entre las cuales escoger: aprendizaje de computadores, fútbol, etc. El elemento único de estas actividades es que todas se basan en la Biblia.

 

“Todos los niños aprenden acerca de Jesús aquí y estudian la Biblia”, dice Ilie. “Sin los padres, no aprenden los morales y las éticas. Así que tratamos de fomentar los valores cristianos. Muchos de los niños conocen a Cristo por medio de este programa”.

 

Valeriu Ghiletchi, presidente de la Unión Bautista Moldava, quiere que más colaboradores capten la visión de ministrar a los niños. Esta necesidad es una de las más importantes del país.

 

Ghiletchi visitó una escuela con 150 estudiantes. Sólo 50 tuvieron por lo menos uno de sus padres en casa. Los demás vivieron con abuelos u otro pariente, o se cuidaron a sí mismos.

 

“Ésos son 100 estudiantes sin padres en una sola villa”, dice él. “Estos niños no tienen nada que hacer. Necesitan alguien con quien hablar. Esto es una oportunidad para alcanzarles con el evangelio y cambiar el destino de nuestro país”.

 

Para Constanza y sus amigas, vivir sin padres en casa es normal. No se da cuenta de que anhela la atención de los adultos, pero es evidente en sus acciones. Mientras los niños tratan de recobrar el columpio, las tres niñas corren con gritos hacia Ilie. Cada niña toma su mano y se esconde detrás de él. Él se ríe y les pregunta cómo fue el día. Las niñas, gozosas de tener su atención, describen su día como solamente lo pueden hacer las niñas de diez años de edad.

 

 

Casa de transición: para que los huérfanos no sean víctimas del tráfico humano

 

Los niños que se crían en orfanatos tienen el más alto riesgo de ser víctimas del tráfico humano. Ya que no tienen familia, nadie los busca si desaparecen.

 

Un pastor bautista quiere cambiar esa situación y ofrecer a los huérfanos moldavos una oportunidad de tener éxito. El pastor dijo que los niños pueden quedarse en los orfanatos del estado solamente hasta la edad de 16 años, a pesar de que no han terminado sus estudios. Así que comenzó una casa de transición para niñas. Cuando se abrió hace ocho años, el hogar fue el primero de ese índole en el país.

 

“Este proyecto es para prevenir el tráfico sexual”, dijo el pastor. No se puede identificarle a él ni a las niñas, por causa de las amenazas de la mafia, que normalmente secuestra a las huérfanas. “Ahora, estas niñas tienen un lugar a donde ir y pueden continuar en la escuela”.

 

La casa de transición ayuda a las niñas a terminar sus estudios y a encontrar trabajo. Desde que se inició, ha ministrado a 32 niñas. Los traficantes se acercaron a muchas de esas niñas. Algunas fueron secuestradas pero se escaparon y regresaron a la casa para la protección.

 

Todas las niñas aprenden acerca del amor de Jesús mientras se quedan en la casa. El pastor dijo que muchas han conocido a Cristo como Salvador. Ver la vida y las actitudes de las niñas cambiar de la desesperanza a poder ver un futuro lleno de esperanza trae gran gozo al pastor y los demás voluntarios.

 

“Esta casa de transición me salvó”, dijo una niña. “No tuve ninguna oportunidad y no sabía qué hacer. Esta casa me dio la oportunidad para una vida mejor”.

 

 

DE CERCA: POLÍTICO

Valeriu Ghiletchi, ministro, es presidente de la Unión Bautista Moldava (Moldavia).

 

Es uno de los pocos creyentes evangélicos que sirven en el gobierno nacional, y uno de los primeros bautistas elegidos al servicio gubernamental en la región de la antigua Unión Soviética. Ayudó a escribir la constitución nacional.

 

Entrena a los líderes bautistas y dirige la Unión Bautista en la obra de iniciar iglesias y enviar misioneros a otros países de la antigua Unión Soviética. Trabaja con jóvenes y adolescentes para ayudarles a encontrar esperanza y razones para quedarse en Moldova.

 

Dice el hermano Ghiletchi: “El futuro de Moldova y para nuestras iglesias está con la generación menor. Necesitamos entrenarlos, y algún día ellos serán los líderes de nuestro país, haciendo pólizas gubernamentales. Ellos pueden marcar un cambio. Necesitamos prepararlos para esta responsabilidad”.

 

DE CERCA: JÓVENES

En Moldova (Moldavia), los “jóvenes” tienen entre 15 y 30 años de edad. La mayor parte de los grupos juveniles tienen servicios especiales de oración para orar por su generación. Los grupos se reúnen para el servicio juvenil una noche por semana.

 

A Marika Sofianu, de 22 años de edad, le gusta la música cristiana contemporánea y la música folclórica de Moldova. Sus pasatiempos incluyen tae kwan do (un arte marcial), música, mirar videos y televisión y estar con sus amigos.

 

Marika enseña inglés, usando la Biblia como libro de texto; trabaja con los jóvenes menores en los estudios bíblicos; y es entrenadora de tae kwon do, usando principios bíblicos.

 

Ella es la única creyente evangélica en su familia nuclear. En toda la familia extendida, solamente un primo es creyente. Los dos han sufrido la persecución de parte de sus familias, las cuales los han renunciado por causa de su relación personal con Cristo Jesús.

 

DE CERCA: LO QUE DICEN LOS JÓVENES

“La gente piensa que soy diferente y que no soy cristiano porque no soy ortodoxo [ruso]. Esto es una barrera. La gente no quiere ninguna parte de algo que es diferente de lo normal”.

 

“La inmoralidad es un problema para los jóvenes hoy. No fue un problema para nuestros padres. Estamos libres y tenemos más opciones”.

 

“Si en la escuela confiesas que eres bautista, puedes perder la mayor parte de sus amigos. Te menosprecian porque piensan que es una secta”.

 

“El fumar es muy popular entre los jóvenes. Beberíamos más, pero nos falta dinero por el alcohol todos los días”.

 

“El sexo y los abortos son un estilo de vida aquí. Nadie piensa en las consecuencias porque, en su opinión, no hay esperanza, ninguna razón para soñar”.

 

“Es más fácil compartir el evangelio aquí [en Moldova (Moldavia)] que ir a un país musulmán. Aquí las personas ya saben acerca de Cristo Jesús. Sólo les falta la relación personal. Se enfocan en hacer lo que dice el sacerdote que deben hacer para entrar en el cielo”.

 

DE CERCA: INICIADOR DE IGLESIAS

Vitalie Ifdeula es pastor de la Iglesia Bautista Jesús Salvador.

 

El hermano Ifdeula nació en un hogar cristiano durante la época comunista. Como niño y adolescente experimentó mucho del sufrimiento de la iglesia perseguida. Se consideraba a un creyente cristiano como una persona sin futuro. Al hermano Ifdeula no le fue permitido una educación universitaria por causa de ser cristiano.

 

El hermano Ifdeula ayudó a empezar la primera iglesia de habla rumana en Chisinau. Él y 40 jóvenes más comenzaron a orar acerca de adorar en el idioma del corazón. Ahora, después de 16 años, asisten a esa iglesia más de 1,000 miembros. La iglesia también ha sido un ejemplo porque ha iniciado otras iglesias y ha enviado misioneros.

 

Dice el hermano Ifdeula: “El secreto para la iniciación de iglesias y su crecimiento es solamente sembrar las semillas. Y entonces, Dios hace que crezcan las semillas”.

 

 

Misioneros nuevos luchan para aprender el idioma

 

El ancianito se sorprende cuando el desconocido le saluda en medio de la calle aislado y polvoroso. Se pregunta si es sacerdote. El desconocido tiene barba larga y de gris, como el sacerdote de la aldea, pero tiene algo diferente.

 

El desconocido le ofrece un chocolate y le habla en rumano. El anciano sabe inmediatamente que este forastero no es de Moldova (Moldavia) ni siquiera de Europa central. Es evidente en la manera en que lucha con el idioma. El anciano le sonríe mientras corrige la gramática del extranjero. Le explica algunos aspectos culturales del pueblo donde vive. Finalmente, el anciano se va, contento de haber visto a un americano que aprende no solamente su idioma, sino también el estilo de vida de la gente.

 

El forastero, Larry Martin, empieza a buscar a su esposa, Dianne. Ella está en otra calle, hablando con algunas mujeres y entregando chocolates a los niños. Estos misioneros de la Junta de Misiones Internacionales dejaron el hogar en Georgia hace meses. Cuando terminen el estudio del idioma, trabajarán con los bautistas moldavos para iniciar iglesias. Ahora, luchan para ajustarse a la nueva cultura y el nuevo idioma.

 

Para los misioneros nuevos, una de las cosas más difíciles en su nuevo país adoptado es el forzarse a salir y practicar el idioma. Los Martin entregan chocolates como una manera de ganar la confianza de la gente. “El chocolate es más o menos barato según los precios americanos, pero un moldavo tal vez come chocolate sólo una vez al año porque le es caro”, dice Larry. “Recibir chocolate es algo especial para los niños, y para los adultos también. Para nosotros, es una oportunidad no solamente de practicar el idioma, sino también de compartir acerca de Cristo”.

 

Aprender un idioma incluye más que solamente la gramática y las palabras. Es también una manera de aprender la cultura y el estilo de vida de cierto pueblo. Larry explica que la antigua Unión Soviética forzó a los moldavos a que hablaran el ruso. Por eso la mayor parte de los misioneros y otros obreros que vinieron a ayudar a la gente aprendieron el ruso, un idioma que en algunas partes de Moldova es considerado el “idioma de los opresores”.

 

A pesar de la práctica, se ocurren errores. Dianne se ríe cuando describe sus aventuras en el mercado, tratando de comprar ciertas cosas pero saliendo con cosas completamente diferentes.

 

“A los moldavos les gusta que luchemos para aprender el rumano”, dice Dianne. “Esto les ayuda a ver que estamos aquí para amarlos como son y no para que sean algo diferente”.

 

Larry está de acuerdo. Dice él: “El idioma para nosotros es una manera de romper las barreras. Brillan los ojos cuando nos escuchan mientras tratamos de hablarlo. Entonces, nos piden por qué estamos aquí. Es entonces cuando tenemos una oportunidad para hablarles acerca del evangelio en el idioma de su corazón”.

 

 

Distribución de Biblias provee la oportunidad de compartir

 

Embajadores del Rey, Niñas en Acción y grupos de Escuela Bíblica de Vacaciones en Georgia ayudan a los misioneros internacionales Larry y Dianne Martin a compartir el evangelio. Estos grupos coleccionaron una ofrenda especial para comprar Biblias para que la pareja las distribuya durante sus actividades diarias. La mayor parte de los moldavos no tienen una Biblia.

 

Dianne explica que hay una necesidad grande de que los moldavos entiendan lo que dice la Biblia. “Muchos no tienen Biblia. Saben solamente lo que los sacerdotes [de la iglesia ortodoxa rusa] han dicho que está en la Biblia”, dice. “Algunos sacerdotes le dicen a la gente que la Biblia evangélica es diferente y que no deben leerla”.

 

La mayoría de las personas aceptan las Biblias de los Martin. Se alegran de poder leer algo en su propio idioma; la mayoría no pueden pagar lo suficiente para comprar libros. Empiezan a leer ese nuevo libro inmediatamente.

 

 

Oración: el sostén del camino cristiano

 

La oración tiene un lugar especial en el corazón de los que vivían en la antigua Unión Soviética. Sin la oración, no experimentarían las libertades que tienen hoy.

 

Vitalie Ifdeula, pastor de la Iglesia Bautista Jesús Salvador en Chisinau, recuerda su niñez y cómo aprendió personalmente la importancia de la oración.

 

“Los comunistas no permitieron que adoráramos juntos públicamente”, dice él. “Muchos creyentes tuvieron que reunirse en secreto para orar. La oración fue una parte de la adoración que los comunistas no podían impedir”.

 

El instrumento más poderoso de los cristianos durante esa época fue la oración. Los cristianos no podían salir y evangelizar, así que oraban por que Dios trajera nuevos creyentes a su Reino. Cuando los hermanos en Cristo eran llevados para la interrogación y el castigo físico, se ofrecían oraciones a su favor.

 

“La oración es tan importante en nuestro camino de fe por causa de la persecución que tuvimos”, dice Ifdeula. “Cuando sufrimos y tenemos problemas, oramos más”.

 

Durante la época comunista, no se permitió que los niños adoraran. Los padres combatieron esa prohibición por medio de enseñar a sus hijos en casa y enseñarles a orar. Esta enseñanza sigue vigente hoy. Al observar las clases de escuela dominical para los niños, se ve que los niños están orando.

 

Los maestros ayudan a los pequeños de uno y dos años de edad a que junten las manos e inclinen el rostro en la oración. Los niños repiten una oración sencillo después de los maestros. En la próxima sala de clase, a los de tres y cuatro años les toca decir oraciones sencillas. Apenas pueden esperar su turno para hablar con Dios. Al llegar a las clases de los niños de diez y once años, se escuchan oraciones como las de algún evangelista americano.

 

En el próximo piso, donde adoran los adultos, la oración tiene la misma importancia que tuvo en la época soviética. Los hombres y las mujeres se levantan el rostro hacia el cielo. Algunos juntan las manos e inclinan los rostros mientras otros se arrodillan. Se ofrecen oraciones en diferentes partes de la sala. El ardor crece mientras los adoradores rinden a Dios sus pensamientos. Fluyen las lágrimas.

 

Un servicio tradicional de oración puede durar horas. Normalmente empieza con el dar gracias a Dios por sus bendiciones. Entonces se ofrece oración por la iglesia. Entonces hay oraciones por los enfermos, los desamparados, los desempleados, las familias y los amigos que están lejos del hogar, y finalmente por las necesidades.

 

Ifdeula dice que mientras los cristianos tienen la libertad de religión ahora, todavía hay muchas necesidades en la antigua Unión Soviética, y la única manera de vencerlas es por medio de la oración.

 

“La libertad de esta generación es el resultado de nuestros padres. Muchos fueron enviados a Siberia por causa de su fe. Desde Siberia oraron por el cambio”, dice él. “Durante ese tiempo, muchos alrededor del mundo oraron por nosotros. Ahora tenemos la libertad de compartir nuestra fe porque Dios contestó las oraciones de 70 años”.

 

 

Ortodoxia rusa: misteriosa, mística, mágica

 

La Iglesia Ortodoxa Rusa es la iglesia ortodoxa oriental más grande del mundo. El 78 por ciento de los moldavos se identifican como parte de ella, pero es más bien una identificación cultural en vez de religiosa. La mayor parte no asiste a la iglesia regularmente ni sigue todas sus prácticas. Un ortodoxo ruso “bueno” en Moldova (Moldavia) asiste a la iglesia seis o siete veces al año.

 

La ortodoxia rusa es la religión “oficial” del gobierno. El gobierno construye las iglesias, apoya a los sacerdotes y construye las imágenes de Jesús en la cruz. Muchos ortodoxos rusos asocian su fe con su herencia. Son ortodoxos rusos porque lo son sus padres, y es la tradición de la familia.

 

La ortodoxia rusa puede resumirse por lo misterioso, lo místico y lo mágico. Se refiere a los sacramentos como misterios, y una gran parte del entendimiento popular de la relación de una persona a Dios por medio de los ritos es similar al misticismo y la mágica. Igual que un niño puede creer que la pata de conejo le trae buena suerte, así es el entendimiento popular de la fe en la ortodoxia rusa. No se considera que una relación persona con Dios es importante ni siquiera necesaria.

 

Lea este vistazo a la vida de un ortodoxo ruso en Moldova:

 

TEMPLOS

El diseño de los edificios de las iglesias ortodoxas rusas difieren de la mayoría de las iglesias del Occidente. Adentro hay objetos sacramentales, inclusive imágenes y murales. Las imágenes representan a santos y escenas de sus vidas.

 

Por todo el edificio se encuentra el color de oro, un color del reino celestial, en los sostenes de velas, el encaje de oro, los marcos.

 

No hay bancos. La mayoría de las iglesias tienen la luz de velas, y casi todas las iglesias tienen velas múltiples en frente de las imágenes. Según la costumbre, la gente compra velas en la tienda de la iglesia, las enciende y las pone allí. Este rito representa la oración de la persona a Dios o a los santos o los ángeles, para pedir ayuda en la senda difícil a la salvación y a la libertad del pecado. Se cree que mientras arde la vela, el santo seguirá intercediendo.

 

CREENCIAS ACERCA DE LA SALVACIÓN

El progreso hacia la salvación se cumple en la vida terrenal solamente por la gracia de Dios. El hombre coopera libremente con esto por medio de la oración, el ascetismo, la participación en los sacramentos, la obediencia a los mandatos de Cristo y el arrepentimiento del pecado. El camino al cielo es por medio de las “buenas obras” que hace la persona.

 

Se piensa que la salvación incluye la deificación (llegar a ser un dios). La meta es recobrar la senda de santidad, perdida en el jardín de Edén. La participación en los sacramentos, el rezo, el ayuno y otras obras son medios necesarios hacia esa meta. Se atribuye poca importancia a la relación quebrada con Dios por causa del pecado en nuestras vidas.

 

Se atribuyen las bendiciones o las dificultades a la manera en que vive una persona y el favor que le muestra el santo predilecto o a quien ha rezado.

 

LA CRUZ

Las cruces ortodoxas rusas son diferentes de las que se ven en las iglesias evangélicas. Ésas tienen tres travesaños, al estilo bizantino. El primero representa el letrero que compuso Poncio Pilato. El segundo representa donde se clavaron los brazos de Cristo. El tercero representa una plataforma para los pies, y también está inclinado para representar que el ladrón a la derecha de Cristo escogió la senda correcta mientras el ladrón a la izquierda no lo hizo.

 

CANTO ENTONADO

Casi todas partes de los servicios ortodoxos rusos son cantadas. Los servicios incluyen un diálogo entre el clérigo y la gente (frecuentemente representada por el coro). Se canta el texto según una forma musical prescrita. No se lee casi nada en una voz normal con la excepción de la homilía.

 

 

La “Lottie Moon” moldava

Exiliada a Siberia, proclamó el evangelio a pesar de la persecución

 

La mujer pequeña y desnutrida se regocijó por ver otro día. Lydia Ivanov tuvo muchos días duros durante sus 15 años de exilio en un campamento de encarcelamiento en Siberia, por causa de su fe. A pesar de las dificultades, permaneció firme en su camino con Cristo Jesús.

 

Como adolescente, Lydia aceptó a Cristo Jesús como su Salvador. Eso fue años antes de que los comunistas tomaran posesión de Moldova (Moldavia) en 1940. Se entrenó para ser misionera en una escuela bíblica en Bucarest, Rumania. Cuando empezó el dominio de los comunistas, proclamaron que los cristianos eran una amenaza a la sociedad.

 

En una Navidad, Lydia supo que algunos creyentes evangélicos estaban en una cárcel cercana. Fue de pueblo en pueblo coleccionando ropa y comida para brindarles a esos creyentes un regalo navideño especial. Esperaba obtener suficiente para cada cristiano encarcelado. Cuando terminó, había en frente de la cárcel líneas de carretas, llenas de comida y ropa suficiente para cada encarcelado, no solamente los cristianos.

 

El 26 de junio de 1941, la policía secreta rusa (KGB) tomaron presos a muchos líderes cristianos, inclusive a Lydia. Mientras la joven caminaba por el pasillo largo, escuchó la voz conocida de un pastor, quien la animó a permanecer fiel. Ese pastor sacrificó la propia vida por el grupo, mientras los demás fueron exiliados a Siberia.

 

El campamento de encarcelamiento consistió de cortar leña en la selva y comer caldo. A pesar de las condiciones frías y el trabajo duro, Lydia permaneció fiel al llamado de Dios en su vida. Continuó compartiendo su fe con los demás prisioneros. Muchos ladrones y asesinos famosos vinieron a Cristo.

 

Finalmente, a Lydia se le permitió salir de la prisión en Siberia y volvió a su iglesia en Moldova. En aquel entonces, los prisioneros políticos fueron considerados ciudadanos de segunda clase y les fue difícil encontrar trabajo y obtener el estatus de residencia. Evitando otros arrestos de la KGB, Lydia trabajó entre mujeres y jóvenes. Durante aquel tiempo, cualquier acción de misericordia podía traer la persecución.

 

En cada reunión de la iglesia, algunos representantes de la KGB se escondieron entre los demás asistentes, tratando de encontrar a alguien que proveía servicio o evangelizaba. Lydia inventó una manera de avisar a los miembros de la iglesia que hubo alguna necesidad en la comunidad, sin que la KGB lo entendiera. Durante el tiempo de anuncios, ella se puso de pie y pidió que “Marta y María” se quedaran después del culto. “Marta y María” eran un grupo de mujeres que sacrificaban sus recursos para ayudar a los enfermos y a los que tenían otras necesidades.

 

Durante la vida de Lydia, muchas personas escucharon el evangelio a pesar de la persecución comunista. Hoy, las semillas que sembró Lydia son cosechados por los misioneros moldavos que siguen su ejemplo.

 

 


 

 

This page last modified: Monday, November 12, 2007