La depresión
Miguel y su esposa, Gabriela, con sus dos hijos
acaban de llegar a los Estados Unidos. Vinieron con el propósito de empezar una
nueva vida. Al salir de su país de origen, tuvieron que dejar a sus familiares
y amigos. Miguel empezó a trabajar y Gabriela se quedó en casa para cuidar de
los niños. Viven cerca de otras familias hispanas, pero realmente no conocen a
nadie. Miguel sabe hablar inglés, pero Gabriela y los niños no hablan ni una
palabra de inglés.
¡Los primeros días en su nuevo país fueron lindos!
Había muchas cosas diferentes e interesantes de ver. Los supermercados son
gigantes y tienen miles de cosas para comprar. ¡Las casas y los automóviles,
los restaurantes en cada esquina! ¡Qué aventura!
Pero después de algunas semanas …
Gabriela se siente cansada todo el día, y cualquier
cosita le da ganas de llorar. Ella siempre tenía energía y le gustaba ayudar a
todos, pero ahora se siente inútil y tiene dificultad para concentrarse y tomar
decisiones.
Su hijo Misael era un niño amable y tranquilo, pero
desde que llegó a su nuevo país, está nervioso. Siempre está luchando con su
hermana, y su mamá dice que él se ha puesto inquieto, dando problemas en todas
partes. La maestra se está quejando de su comportamiento en la escuela.
Los dos, Gabriela y Misael, están sufriendo de la
depresión. Pero, ¿no es normal sentir tristeza al dejar su país de origen?
Claro que sí. La tristeza es normal, pero si los síntomas duran más de dos
semanas y si interfieren con la habilidad de cumplir con las responsabilidades,
hay que considerar la posibilidad de que la persona esté deprimida.
¿Qué es la depresión?
La depresión es una enfermedad que afecta toda la
vida de la persona deprimida. Esta enfermedad produce un dolor emocional
profundo. También puede manifestarse en dolor físico y espiritual. Muchas
personas piensan que los síntomas de la depresión son normales, pero no lo son.
Hay riesgo de sufrir la depresión cuando una persona
ha experimentado una pérdida significativa en la vida. La pérdida puede ser la
muerte de un ser querido; cambios grandes en la vida, como dejar el país de
origen o perder el trabajo; o cambios en la familia, como la salida de los niños
cuando llegan a ser adultos. Seguro que usted puede pensar en otras pérdidas u
otros cambios grandes que provocan la tristeza.
La tristeza que sigue después de varios días, en
reacción a las pérdidas o los cambios significativos de la vida, puede llegar a
ser la depresión. Generalmente estas pérdidas significativas pueden producir
una depresión transitoria en personas no predispuestas a trastornos mentales.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas incluyen éstos:
• tristeza o irritabilidad que no mejora
• cambios en el sueno: duerme poco o mucho
• cambios notables en la manera de comer, con el resultado
de aumentar o bajar de peso involuntariamente
• dificultad para concentrarse, pensar, recordar o
tomar decisiones
• cambios en el nivel de energía, la fatiga
• pérdida del interés en las actividades normales
• síntomas físicos que no se mejoran con la
medicina, como dolor de cabeza o de estómago y desórdenes digestivos
• agitación o ansiedad
• pensamientos o expresiones de suicidio o de
hacerse daño
Los niños y la depresión
Los síntomas de la depresión en el niño son
diferentes que los del adulto. Es importante que los adultos estén atentos a
sus hijos durante los tiempos difíciles. Los niños que tienen problemas de
aprendizaje, conducta, ansiedad o desorden de atención deficitaria corren mayor
riesgo de desarrollar la depresión. También los niños con enfermedades crónicas
corren el riesgo mayor para la depresión.
El niño puede manifestar desesperanza, aislamiento
social, problemas para comunicarse, síntomas físicos como dolor de cabeza o de
estómago, el regreso a los comportamientos de edades más tempranas, baja opinión
de sí mismo y un sentido de culpabilidad sin razón. Los síntomas pueden ser
leves o severos como el suicidio. Según el Departamento de Salud y Servicios
Humanos, entre los niños de 5 a 14 años de edad, el suicidio es número seis en
la lista de causas de muerte. Los adultos pueden ser tan ocupados con sus
responsabilidades que no se nota la profundidad de la tristeza de sus hijos.
Hay que notar que los niños no son inmunes a la depresión, y porque piensan o
reaccionan según su inmadurez, pueden tomar una decisión irrevocable.
Los adolescentes y la depresión
También los adolescentes corren un riesgo para la
depresión. El comportamiento normal del adolescente demuestra variaciones
grandes en el estado de ánimo. Por esta razón es difícil a veces saber si el
adolescente está deprimido o está portándose de manera normal para él. Hay
varias causas de la depresión en el adolescente, y según MedlinePlus:
Enciclopedia Médica, “Las niñas adolescentes presentan el doble de
posibilidades de experimentar depresión que los niños.”
Por la misma Enciclopedia Médica podemos ver que,
además de los síntomas de depresión mencionadas antes, el adolescente puede
manifestar la depresión en las siguientes maneras:
• Somnolencia diurna excesiva
• Episodios de pérdida de la memoria
• Preocupación por sí mismo
• Desprecio hacia sí mismo
• Sentimientos de culpabilidad excesivos o
inapropiados
• Comportamiento inadecuado(incumplimiento de toques
de queda, actitud desafiadora poco común)
• Pensamientos sobre el suicidio, o preocupaciones o
temores obsesivos sobre la muerte
• Patrón de comportamiento exageradamente
irresponsable1
La inmigración y la depresión
La depresión tienen muchas causas y muchas maneras
de manifestarse. También puede variar la severidad, entre las formas más leves
y transitorias hasta una depresión crónica o prolongada. Si usted o un familiar
tiene los síntomas de la depresión, es importante conversar con el médico sobre
sus síntomas.
Son varios los motivos que llevan a una familia o
una persona a dejar su país de origen. Hay los que vienen a los Estados Unidos
por motivos económicas, buscando mejores sueldos o trabajos estables. Otros
vienen forzados por problemas políticos en su propio país. Muchos jóvenes
tienen como motivo los estudios y vienen con el propósito de regresar a su
patria. En el caso de los niños, vienen con sus padres sin poder de decidir dónde
vivir.
La capacidad de acostumbrarse a su nuevo ambiente es
diferente entre personas. Mientras que algunas personas se encuentran felices y
con un espíritu de aventura, hay otras que se sienten enojadas por el hecho de
estar viviendo fuera de su propio país. Mucho depende de la razón por la cual
vinieron: si fueron forzados o si llegaron voluntariamente. También la
capacidad de adaptarse depende en parte de la personalidad de las personas;
ciertas personalidades se acostumbran más rápidamente que otras.
Dejar su país de origen puede producir mucho estrés
en la vida de una familia, y una de las causas de la depresión es el estrés. El
vivir fuera del país de origen puede producir mucho estrés. Cuando el estrés
continúa sin alivio, viene la depresión.
El ser humano necesita sentirse capaz de manejar su
vida. No importa el tipo de trabajo o el nivel de educación con tal que la
persona se sienta capaz. Pero cuando uno llega a un nuevo país, puede sentirse
incapaz. No puede entender ni hablar el nuevo idioma. Los trabajos son nuevos y
quizás muy diferentes que los trabajos de su país de origen. A veces no sabe
manejar y el sistema de transporte es diferente. Los quehaceres corrientes y
comunes no son iguales, por ejemplo, lavar ropa, hacer compras y cocinar. El
acceso a la educación de los niños es difícil no solamente por el idioma, sino
también por la forma o el sistema de educación. Por estas razones una persona
puede llegar a sentirse incapaz de manejar su vida. El estrés de sentirse
incapaz puede producir la depresión.
Otro estrés es la pérdida de contacto diaria con la
familia y los amigos. Ellos nos dan el apoyo emocional en la vida diaria.
Tenerlos cerca nos da un sentido de seguridad. Cuando perdemos esta seguridad,
se aumenta el estrés, y no tenemos manera de aliviarlo.
Junto con la pérdida de contacto con la familia y
los amigos hay la pérdida de muchos aspectos conocidos y cómodos. En el nuevo
país la comida es diferente y las costumbres son diferentes. Los niños pueden
aprender rápidamente las nuevas costumbres, pero los adultos sufren la pérdida
de algo significativo en la vida.
Para los creyentes cristianos también hay la
separación de su iglesia. Las iglesias en su nuevo país pueden ser muy
diferentes, o tal vez no existe una iglesia hispana donde viven. La iglesia es
la fuente de mucho apoyo para el cristiano, y no tener una iglesia puede
producir mucho estrés.
Si la decisión de venir a los Estados Unidos no era
una decisión voluntaria, uno puede sentir el enojo o la ira por sus
circunstancias. Si fue el esposo quien tomó la decisión, la esposa y los niños
pueden tener el estrés común de los recién llegadas, pero le echan la culpa a él.
Esta tensión en la familia añade aun más estrés en cada miembro.
¿Qué se puede hacer?
La depresión no tratada puede ser grave. Además de
las oportunidades perdidas o malgastadas, también puede haber efectos dañinos a
la salud física y a las relaciones entre personas, y, lo peor, el peligro de
suicido. Hay que tener mucho cuidado con el estrés de vivir en un nuevo país.
¿Qué puede hacer frente al problema de estrés o la
depresión transitoria?
1. Reconocer que el choque cultural es verdadero y
puede producir la depresión.
2. Aprender el nuevo idioma para reducir el sentido
de ser incapaz en su nuevo país.
3. Tener paciencia consigo y con los demás miembros
de su familia.
4. Saber cuáles son los síntomas de la depresión y
estar alerta para identificarlos entre la familia o los amigos.
5. Buscar amigos u otras familias para tener compañerismo;
no se queda aislado.
6. Buscar una iglesia, hacerse miembros y participar
en los cultos y las actividades.
7. Si usted o un familiar o amigo está sufriendo de
los síntomas de la depresión, busque la ayuda médica.
8. Ayudar a que la persona deprimida se mantenga
activa, con objetivos alcanzables, pero no dar muchos consejos. Es mejor
escucharle que hablarle.
9. No echar la culpa a la persona deprimida. Hay que
ayudar en vez de criticar. No es culpa de él o ella, y no puede mejorarse a
solas.
10. Recordar que el mismo Dios que nos hizo también
nos dio conocimientos médicos. Buscar ayuda no es motivo de vergüenza.
Frente a la pérdida significativa en nuestra vida,
hay un proceso para mejorarse. Los consejeros nos explican que hay cinco etapas
que pasamos frente a una pérdida, y el orden de estas etapas es diferente para
cada persona. También nos aseguran que no hay una duración fijada para cada
etapa. Es importante experimentar cada etapa, pero el orden y la duración
dependen del individuo.
Las cinco etapas son:
(1) rechazo de la realidad de la pérdida
(2) enojo hacia otras personas
(3) enojo hacia sí mismo
(4) sentimiento de dolor y la experiencia de llorar
por la pérdida
(5) reconocimiento y aceptación de la realidad de la
pérdida
Es muy importante vivir estas etapas. Las personas
que se quedan mucho tiempo en la etapa dos o tres corren alto riesgo para
desarrollar una depresión clínica. La depresión clínica es más profunda que la
depresión transitoria, y generalmente se necesita más tiempo para curarla.
¿Qué dice la Biblia?
La Biblia está llena de historias de personas que
dejaron su país de origen y fueron a vivir en otro país. Algunas veces fue
voluntariamente, como las historias de Rebeca y Rut; otras veces fue por
fuerza, como las historias del pueblo de Israel al salir de Egipto y de José
cuando sus hermanos lo vendió. Podemos aprender mucho al estudiar las historias
de estas personas.
La Biblia también nos enseña mucho sobre la manera
de vivir como extranjeros y la manera de adaptarse a su nueva cultura.
Dios nos hizo, y su Palabra dice: “Tú fuiste quien
formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque
estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien
convencido! … Habías señalado los días de mi vida cuando aún no existía ninguno
de ellos” (Salmo 139:13–14, 16b, VP2).
Usted puede escoger la esperanza en medio de la
depresión, porque el mismo Dios que lo hizo también planificó los días de su
vida. La Biblia dice que Dios tenía los planes para su vida antes que usted
naciera. Su presencia en un país extranjero no es una sorpresa para Dios.
Entonces es seguro que Él tiene un propósito para su vida en su nuevo país. Hay
que buscarlo.
Dios también hizo el cuerpo, y Él conoce sus
virtudes y defectos. Él conoce mejor que usted sus límites y sus habilidades.
Dios nos dio conocimientos médicos y científicos para tratar los problemas médicos.
Podemos buscar el tratamiento que El proveerá por medio de los médicos, sin
avergonzarnos. La depresión transitoria que viene del estrés de vivir en un
nuevo país no debe llegar al punto de ser severo. Usted puede recibir la ayuda
que necesita para ser sano.
1
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/encyclopedia.html. Disponible 4 de octubre de 2005.
2
La Biblia, Versión Popular, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1979.
Para aprender más sobre la depresión,
véase el libro por Florence Littauer, Rayos
de esperanza: Cómo vencer la depresión (Birmingham, Alabama: New Hope y MisioVision, 2006). Se dirige
principalmente a la mujer, pero también será útil para los varones.
Para una charla para mujeres que se enfrentan con
las crisis, véase el libro por Mirta Vázquez, ¿El
amor todo lo soporta? (Birmingham:
Unión Femenil Misionera, 2003).